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Ajo en el Valle de Uco: la lluvia castiga la cosecha y los números no cierran

Tres semanas de precipitaciones redujeron el calibre de la cabeza y las pérdidas por hectárea superan los $7 millones, mientras la demanda de intermediarios permanece frenada.

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Tomás PughEconomía e industria · · 2 min de lectura
Ajo en el Valle de Uco: la lluvia castiga la cosecha y los números no cierran

La cosecha de ajo en el Valle de Uco, principal región productora del país, comenzó con 30.000 kilos por hectárea estimados frente a una producción habitual de 35.000, en un escenario en el que el ingreso no alcanza a cubrir la inversión. Según el material de referencia, la combinación de lluvia intensa y precios bajos deja a buena parte de los productores en rojo.

Lluvia en la etapa más sensible del cultivo

El Valle de Uco acumuló 170 milímetros en apenas tres semanas, durante la etapa final, cuando las plantas forman los bulbos. La nubosidad persistente, poco habitual para la zona en esa época, afectó el desarrollo de las cabezas y redujo su calibre. Las estimaciones iniciales hablan de pérdidas de entre 5.000 y 6.000 kilos por hectárea, una caída de entre el 14% y el 17%.

Costos que superan al ingreso

  • Precio del ajo en verde: entre $250 y $300 por kilo.
  • Ingreso estimado por hectárea: unos $9 millones, con 30.000 kilos vendidos a $300.
  • Costo de producción por hectárea: más de $16 millones.
  • Diferencia negativa: alrededor de $7 millones por hectárea.

El análisis del material muestra que el problema no se explica solo por el clima. El precio pagado en el campo no permite recuperar lo invertido, y el costo de producir una hectárea se ubica entre 8.000 y 11.000 dólares, según los datos citados.

Demanda frenada y decisiones de los productores

Los intermediarios que compran ajo para acondicionarlo y exportarlo prácticamente no están operando, por temor a nuevas lluvias sobre mercadería ya cosechada. Una vez mojado y manchado durante el secado, el producto puede perder hasta dos tercios de su valor normal. Varios productores decidieron conservar el ajo en el campo y secarlo por su cuenta para venderlo en febrero o marzo, una alternativa que exige mano de obra y efectivo en un sector que llega con deudas de la temporada anterior.

Alrededor del 70% del ajo argentino se exporta a Brasil, mercado que define en gran medida los precios que perciben los productores locales. Según el Relevamiento Hortícola Invernal 2025 de Mendoza, el Valle de Uco concentra unas 9.019 de las 17.057 hectáreas cultivadas con ajo en la provincia.

TP
Tomás PughEconomía e industria

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