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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Al Di Meola volvió a La Trastienda y rearmó, nota a nota, el mapa de cinco décadas de guitarra

El estadounidense de 72 años ofreció un show acústico de más de dos horas junto a músicos españoles, repasó su paso por Return to Forever, versionó a The Beatles y a Piazzolla y celebró volver a tocar en Buenos Aires después del infarto que frenó su gira en 2023.

EH
Elena HughesCultura y herencia galesa · · 3 min de lectura
Al Di Meola volvió a La Trastienda y rearmó, nota a nota, el mapa de cinco décadas de guitarra

A mí el nombre Al Di Meola me remite a la primera vez que escuché una guitarra hacer cosas que yo no sabía que una guitarra podía hacer: tenía ocho años, en el valle, y mi viejo pasaba un casete por la cinta del auto mientras cruzábamos el puente viejo. Eran los acordes de "Mediterranean Sundance" y yo me quedé pegado al parlante como quien mira una vela. Por eso, cuando supe que volvía a Buenos Aires después del infarto que lo frenó en Bucarest durante la gira de 2023, sentí que se cerraba una especie de círculo personal, y fui a La Trastienda con la expectativa de quien va a reencontrarse con un sonido que le marcó la infancia.

La sala estaba llena y la noche se estiró durante dos horas y diez minutos casi sin pausas. Di Meola subió al escenario con un formato acústico, acompañado por el guitarrista español Isaac Romagosa y el percusionista Sergio Martínez, cuyo cajón (ese cajón peruano que hace de batería, de bajo y de conversación rítmica toda a la vez) fue el ancla de todo el concierto. Hubo distorsiones puntuales, pero el carácter del show fue íntimo: dos guitarras dialogando y un percusionista marcando los climas, como tres viajeros que se conocen desde hace años.

Una paleta sonora con acento flamenco

El guitarrista, que ya tiene 72 años, eligió para esta gira músicos con raíces flamencas, y eso se notó desde el primer tema. Sonaron fandangos, soleás (uno de los palos más antiguos del flamenco, de esos que se cantan sin guitarra al principio) y rítmicas afrolatinas que convivieron con fragmentos de jazz de fusión y con evocaciones mediterráneas. Improvisaron bastante: varios temas se estiraron más allá de la forma original y eso le dio al show ese aire de conversación entre músicos que se respetan.

  • Pasajes de su época en Return to Forever, el proyecto que compartió con Chick Corea.
  • Versiones de The Beatles, incluida "In My Life".
  • Astor Piazzolla en escena, con "Café 1930" como momento central.
  • Un cover de "The Sound of Silence", de Simon y Garfunkel.
  • "Ava's Dance in the Moonlight", dedicado a su hija.
  • Temas propios como "Misterio", "Infinite Desire" y "Eden".

Hubo perlitas para los argentinos presentes: Di Meola habló varias veces en español y, en un tramo, soltó una frase que resumió lo que significaba esa vuelta: "Gracias a Dios estoy de regreso con ustedes, volví a nacer". Lo dijo mirando al público, sin grandilocuencia, como quien reconoce en voz alta lo que está sintiendo. Esa declaración fue el corazón emotivo de la noche, el momento en el que el show dejó de ser un repaso de catálogo para convertirse en un regreso en serio.

Asperezas honestas en una noche redonda

No todo fue perfecto, y vale la pena contarlo porque le hace justicia al concierto. En un tramo, Di Meola llamó a su ingeniero de sonido al escenario para resolver un problema con el audio, y algunas improvisaciones se estiraron hasta perder tensión, esos momentos en los que el virtuosismo se vuelve un poco monótono. Son asperezas menores que, en definitiva, no opacaron el conjunto de una presentación que logró poner en la misma sala el jazz, el flamenco y la música latinoamericana, sin que ninguno le robara lugar al otro.

El cierre fue, como no podía ser de otra manera, con "Mediterranean Sundance", la pieza que él mismo asoció durante décadas con Paco de Lucía. El público se acercó al escenario, hubo palmas (esos aplausos ritmicos del flamenco que son como un instrumento más) y muchos teléfonos en alto registrando el momento. Cuando los últimos acordes se apagaron, sentí que había escuchado al mismo Di Meola de mi infancia, pero más entero, más consciente del tiempo que le queda por tocar. Si te pasó algo parecido con su música, la recomendación es simple: estate atento a la próxima fecha, porque este guitarrista acaba de recordar que todavía tiene mucho por decir. Y si nunca lo viste en vivo, anímate: las canciones, en La Trastienda, suenan distinto.

EH
Elena HughesCultura y herencia galesa

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