Boca la tuvo en la mano, se le escapó en Beijing y ahora va por Rytas
El Xeneize cayó 79-74 frente a NBA G League United, terminó segundo en el Grupo B y este sábado se mide con el elenco lituano en las semifinales de la Copa Intercontinental.

A veces el viento no viene de afuera, viene de adentro. Y esta vez le sopló mal a Boca en Beijing. El conjunto de Nicolás Casalánguida perdió 79-74 ante NBA G League United, se quedó con el segundo puesto del Grupo B y ya sabe que el próximo escollo es Rytas Vilnius, en una semifinal de la Copa Intercontinental que se juega este sábado.
La historia duele porque Boca la tuvo. Treinta y dos minutos arriba en el marcador, con un goleo repartido y un perímetro que arrancó encendido. Anotó seis de sus primeros ocho triples, se llevó el primer cuarto 25-20 y llegó al entretiempo ganando 43-36, con ocho conquistas de tres en 18 intentos. Números de equipo convencido.
El último cuarto, donde se rompieron los planes
Hasta el minuto 35, todo pintaba para foto. Boca ganaba 72-64 con Warren como bandera y la diferencia parecía manejable. Pero el básquet, como la vida, tiene esas. Lester Quiñones se enchufó en la remontada, Sean East II clavó el empate en 74 y Eric Dixon, con un doble a falta de un minuto, puso el 76-74 que ya nadie pudo borrar.
Después llegó el intento de Kriss Helmanis que no quiso entrar y dos libres más de Dixon, más otro de Quiñones, para sellar el 79-74 definitivo. Cinco minutos. Eso fue lo que le duró la ilusión al Xeneize.
- Dixon terminó con 17 puntos y 8 rebotes, figura y verdugo.
- Quiñones y East II aportaron 13 cada uno; Bouknight agregó 11.
- Warren fue el máximo anotador xeneize con 15.
- Monacchi sumó 8, con dos de cuatro en triples.
- Faggiano metió dos bombas desde afuera en el tercer cuarto que sostuvieron a Boca.
- Cáffaro salió por un golpe en una volcada; Lema se quedó afuera por cinco faltas en 11 minutos.
El costado humano de la derrota
Uno lo mira desde acá y se imagina al pibe Cáffaro agarrándose la cara después del golpe, a Lema sentado en el banco con la toalla en la cabeza y al técnico Casalánguida mirando el reloj como quien mira una tormenta que ya no puede esquivar. Boca no jugó mal. Boca jugó 35 minutos muy bien. Y a veces eso no alcanza. El deporte, ya se sabe, no siempre le da el premio al que más lo merece.
Ahora la cabeza tiene que resetearse rápido. Este sábado, contra Rytas Vilnius, por un lugar en la final. La que viene, lituanos. Y a ver si esta vez el viento, el árbitro y el aro se alinean para el mismo lado.
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