Cinco tostadas con palta para salir de la rutina sin complicarse en la cocina
Desde el clásico de tomate y yogur hasta la versión dulce con banana y miel: opciones simples, con ingredientes fáciles de conseguir, para resolver cualquier comida del día.

Les confieso algo: hasta no hace mucho, mi relación con la palta era bastante aburrida. La pisaba, la ponía sobre una tostada con un chorrito de limón y listo. Pero cuando empecé a probar combinaciones distintas, entendí que ese mismo pan de siempre puede transformarse en un desayuno contundente, un almuerzo rápido o incluso una cena con onda, sin demasiado esfuerzo. Acá les dejo cinco variantes que probé en casa y que, se los aseguro, le cambian la cara al clásico.
La base que nunca falla
El punto de partida es siempre el mismo: una rebanada de pan bien tostado (puede ser integral o de hogaza, como más les guste) y palta madura. La podés distribuir directamente con la cuchara o pisarla antes en un bowl con un tenedor, así queda más cremosa y fácil de untar. A partir de ahí, empieza el juego.
- Tomate, yogur y pistachos: media palta, un tomate perita en rodajas, 50 gramos de yogur natural espeso y pistachos picados. Se condimenta con aceite de oliva, pimienta, sal y las especias que tengas a mano.
- Guacamole con feta: palta pisada con cebolla morada, cilantro y jugo de lima. Encima, 14 o 16 tomates cherry cortados al medio y 50 gramos de queso feta desmenuzado. Cierra con un hilo de aceite y pimienta.
- Salmón ahumado y huevo duro: una palta pequeña y entre 80 y 100 gramos de salmón por rebanada de pan de hogaza. Se suma un huevo duro picado (la clara separada de la yema), ciboulette fresca y, si te copa, unas alcaparras.
- Bacalao ahumado con espárragos: los espárragos se cortan en cintas con pelaverduras y se saltean apenas con aceite hasta que queden al dente. La palta se adereza con limón, ajo granulado, sal y pimienta. Queda un plato con bastante onda.
- Banana, lima y miel: la versión dulce. Palta pisada con unas gotas de lima sobre el pan, rodajas de banana, más jugo de lima, chile en copos a gusto y un hilo de miel por encima. Suena raro, pero funciona.
Lo mejor de todo es que ninguna de estas preparaciones te lleva más de quince minutos, y la mayoría de los ingredientes los conseguís en cualquier verdulería o supermercado del barrio. Si están en Buenos Aires y buscan algo intermedio, los precios suelen moverse entre los 3.000 y los 6.000 pesos para armar dos o tres tostadas bien servidas, dependiendo de si metés salmón o te quedás con la versión vegetariana. Para mí, la relación esfuerzo-resultado es de las mejores que probé en los últimos meses.
Un último consejo a la hora de sentarse a la mesa
Si quieren redondear la experiencia, armen la tostada y sírvanla con algo rico al lado. Un café con leche bien hecho por la mañana, un vaso de limonada con menta a la tarde o una copa de vino blanco si es de noche. Y ya que estamos, aprovecho para recomendarles que busquen algún bodegón de los de siempre cerca de casa: acá en Palermo me tiene ganado La Fábrica del Taco, en Costa Rica y Malabia, que tiene unas tostadas con palta que me volaron la cabeza la primera vez que fui. Si lo prueban, me cuentan.
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