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Clint Eastwood y su western del alma: por qué El fuera de la ley sigue dando que hablar casi cincuenta años después

El actor y director repasó su propia filmografía y volvió a poner en el centro a la película de 1976. Morgan Freeman coincide. Acá, la historia detrás del filme y por qué, según el propio Eastwood, todavía se mantiene muy bien.

EH
Elena HughesCultura y herencia galesa · · 3 min de lectura
Clint Eastwood y su western del alma: por qué El fuera de la ley sigue dando que hablar casi cincuenta años después

Les confieso algo: cada vez que alguien me pregunta por un western que se haya quedado pegado a la memoria, a mí se me aparece la imagen de un granjero con sombrero roto, caminando solo por un paisaje que parece estar secándose junto con su dueño. Esa escena me remite a una sobremesa en el valle, cuando mi viejo ponía la tele y yo, todavía sin entender del todo el inglés, me quedaba mirando esas polvaredas como quien mira el fuego de la chimenea. Por eso esta nota me toca de cerca: Clint Eastwood, a sus casi cien años de trayectoria, eligió su propia película favorita, y no fue ninguna de las que ganó un Oscar.

Un éxito que sigue vigente

El fuera de la ley, estrenada en 1976, es el film que el propio Eastwood reconoce como el más resonante de su carrera. La historia sigue a Josey Wales, un granjero del sur de Estados Unidos que pierde a su familia durante la Guerra Civil y se convierte en fugitivo incluso después de firmada la paz. Eastwood la dirigió y la protagonizó, y el resultado fue un golpe doble: de crítica y de público. Costó unos tres millones de dólares y recaudó más de treinta y uno solo en el mercado norteamericano, una cifra enorme para la época. Diez años después se hizo una secuela, pero sin Eastwood y con escasa huella.

“La volví a ver hace poco y todavía se mantiene muy bien.”Clint Eastwood, en declaraciones a la revista Empire

Lo más interesante es la lectura que Eastwood hace de su propia película, casi como si fuera un gaucho del lejano oeste revisitando el pasado con distancia y con cariño. Para él, el film funcionó como una alegoría del clima que se vivía en Estados Unidos después de Vietnam: un país decepcionado de sí mismo, todavía masticando la derrota. La Guerra Civil, subraya, fue uno de los episodios más sangrientos del país precisamente porque enfrentó a vecinos contra vecinos, a hermanos contra hermanos. Y eso, dice, es lo que vuelve al personaje de Josey Wales tan actual: un hombre descreído, herido, que ya no cree en las causas grandes pero sigue caminando.

El punto de inflexión

Eastwood además contó algo que a los que seguimos su carrera nos suena a declaración de principios: los spaghetti westerns le dieron fama, le abrieron puertas, pero El fuera de la ley fue el primer guion que realmente le gustó. Ahí, según sus propias palabras, dejó de ser una cara conocida y se convirtió en autor. Esa sensación de que cualquier cosa podía pasar en pantalla, esa tensión permanente, es parte de lo que el propio Eastwood rescata cada vez que vuelve a verla.

  • El tono de western crepuscular, con un héroe descreído y cansado
  • La lectura alegórica sobre un país que se mira hacia adentro después de una derrota
  • El debut de Eastwood como autor completo, más allá de su faceta de actor
  • La vigencia casi cincuenta años después, confirmada por el propio director y por colegas como Morgan Freeman
“Me gustan todas las películas con Clint, pero El fuera de la ley es la que no puedo dejar pasar.”Morgan Freeman

Freeman, que compartió con Eastwood una de las cumbres del género, Sin perdón, eligió exactamente la misma película cuando le preguntaron por su favorita del director. No es un dato menor: dos figuras enormes del cine estadounidense, mirándose desde distintos lugares y llegando al mismo film. Algo tendrá esa polvareda del setenta y seis que sigue levantando polvo cada vez que se proyecta.

Yo, la verdad, los invito a que la busquen, se sienten tranquilos y le den una oportunidad. No hace falta ser un especialista en westerns para dejarse llevar por la historia de Josey Wales. A veces uno necesita volver a esas películas que nos recuerdan de dónde venimos y por qué seguimos mirando hacia el horizonte, aunque sepamos que del otro lado no hay nada nuevo. Si después de verla me quieren escribir y contarme cuál es el western que ustedes no pueden dejar pasar, aquí los espero. Nos vemos en el valle, como siempre, con un buen mate y la memoria encendida.

EH
Elena HughesCultura y herencia galesa

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