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Cómo actúan los medicamentos para la obesidad y por qué el seguimiento profesional resulta determinante en cada etapa del tratamiento

Pilar Quevedo, jefa de la División de Nutrición Clínica y Metabolismo del Hospital de Clínicas de la UBA, describió el mecanismo de la semaglutida y la tirzepatida, la necesidad de controles médicos sostenidos y las condiciones que permiten preservar la masa muscular mientras se reduce el peso corporal.

FP
Florencia PereyraSociedad y educación · · 3 min de lectura
Cómo actúan los medicamentos para la obesidad y por qué el seguimiento profesional resulta determinante en cada etapa del tratamiento

El tratamiento farmacológico de la obesidad se inicia con una evaluación médica integral y exige controles periódicos a lo largo de su desarrollo, según explicó Pilar Quevedo, jefa de la División de Nutrición Clínica y Metabolismo del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires. La especialista sostuvo que la dosis y el ritmo de descenso de peso deben ajustarse a las características de cada paciente, con un objetivo que va más allá de la pérdida de kilos e incluye la reducción del tejido graso y la preservación de la masa muscular.

Qué cambia con estos medicamentos

La semaglutida y la tirzepatida reproducen señales que el intestino genera de manera natural y que se comunican con el cerebro, el estómago y el páncreas, describió Quevedo. La primera actúa sobre un único receptor, mientras que la segunda interviene sobre dos vías complementarias. En ambos casos, las acciones se vinculan con la regulación del apetito, la sensación de saciedad y el control glucémico, lo que las convierte en herramientas relevantes para personas con obesidad y con diabetes tipo 2.

En la práctica clínica, según el informe de la especialista, son frecuentes los relatos de hambre intensa, dificultad para sentirse satisfecho después de comer y consumo de alimentos entre las comidas principales. Quevedo aclaró que esas experiencias forman parte de una enfermedad multifactorial y no pueden explicarse únicamente a partir de la voluntad individual de cada paciente.

A quién alcanza y cómo se ajusta el tratamiento

Las dosis se incrementan de manera progresiva mediante un proceso conocido como titulación, señaló la jefa de la División de Nutrición Clínica y Metabolismo. Ese esquema permite observar la respuesta de cada persona, identificar eventuales efectos adversos y evaluar los cambios en la composición corporal a lo largo del tiempo. La médica añadió que también se analiza si el paciente incorporó actividad física y de qué tipo, dado que el trabajo de fuerza y el ejercicio cardiovascular pueden modificar la evolución del tratamiento.

  • Alimentación adecuada a las necesidades de cada paciente.
  • Hidratación suficiente a lo largo del día.
  • Descño y descanso reparador como parte del esquema integral.
  • Actividad física sostenida, con componentes de fuerza y cardiovasculares.
  • Apoyo profesional continuo, con controles clínicos periódicos.

Desde cuándo y por qué el seguimiento resulta clave

Una dificultad frecuente aparece después de adelgazar: el organismo puede activar mecanismos fisiológicos que favorecen la recuperación del peso perdido, advirtió Quevedo. En ese contexto, los medicamentos también contribuyen a sostener el descenso durante el período de uso indicado por los profesionales. Al suspenderlos, puede producirse una recaída, en especial cuando no existe una estrategia integral que acompañe el tratamiento farmacológico.

La médica también destacó que los hábitos de las personas dependen del entorno familiar y laboral, condiciones que deben considerarse al momento de organizar los cambios cotidianos. De acuerdo con el informe presentado por la División de Nutrición Clínica y Metabolismo del Hospital de Clínicas de la UBA, los resultados se evalúan a lo largo del tiempo y requieren una mirada que contemple tanto los aspectos biológicos como los vinculares y sociales de cada paciente.

“El abordaje incluye alimentación, hidratación, descanso, actividad física y apoyo profesional, porque ninguno de estos factores puede sustituirse por el medicamento.”Pilar Quevedo, jefa de la División de Nutrición Clínica y Metabolismo del Hospital de Clínicas de la UBA
FP
Florencia PereyraSociedad y educación

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