Como se sacó la careta y goleó 4-1 al Leipzig en su primera Champions
El equipo de Cesc Fábregas arrancó la fase de grupos con una actuación arrolladora en su debut absoluto en la máxima competencia europea. Nico Paz fue la llave del partido.

Había que ver qué cara ponía el viento en el Sinigaglia. Puso la mejor: la de un Como que salió a jugar como si Europa le debiera una. Debut en Champions League y nada menos que un 4-1 contra el Leipzig de Martín Demichelis. Así, sin escalas. La que viene, el que quiera saber, que se sume.
El equipo italiano, dirigido por Cesc Fábregas, arrancó con el acelerador a fondo. Martin Baturina abrió el marcador a los 14 minutos con una definición ajustada y a los 37, Anastasios Douvikas estampó el 2-0 que ya empezaba a marcar territorio. Primera media hora de partido y el Leipzig no había pateado ni al arco ni al aire.
El segundo tiempo fue una declaración de intenciones
Apenas se reinició el juego, Nico Paz tomó la pelota, levantó la cabeza y le puso un pase milimétrico a Assane Diao, que empujó el 3-0 a los 8 minutos del complemento. El descuento del Leipzig, obra de Andrija Maksimovic, fue apenas un suspiro. No cambió nada. El partido ya tenía dueño.
Fábregas movió el banco, metió a Máximo Perrone y le dio aire al equipo. Y cuando el reloj se moría, Nico Paz volvió a encender la lámpara. Contragolpe, asistencia al argentino y 4-1 final. Dos pases-gol para el mediocampista, que además se llevó la amarilla en el arranque del segundo tiempo por cortar una contra con la lengua afuera. Lo de Nico fue un recital: condujo, distribuyó y se puso el equipo al hombro cada vez que la cosa se puso áspera.
- Baturina (14' PT) abrió el camino con una definición precisa.
- Douvikas (37' PT) amplió antes del descanso y dejó la historia prácticamente sentenciada.
- Diao (8' ST) selló el 3-0 con asistencia de Nico Paz.
- Maksimovic descontó para el Leipzig, pero no alcanzó.
- Perrone, ingresado desde el banco, cerró la goleada a pura contra y con otra asistencia del mediocampista argentino.
Tres puntos en la primera fecha y la cima del grupo. El Como, que acaba de subir a la elite del fútbol italiano, mostró que no le pesa la camiseta grande. La pregunta ahora es cuánto aguante este ritmo: si es flor de un día o el nacimiento real de un club que vino para quedarse. Pero eso, como siempre, lo dirá la cancha. Y la que viene, otra prueba de fuego.
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