Desempleo en 7,9% y pobreza en 32,3%: el mapa social que condiciona el consumo de los hogares
Las cifras oficiales del segundo trimestre y del primer semestre dejan 1,73 millones de personas sin empleo y 15,5 millones por debajo de la línea de pobreza, en un cuadro donde la confianza del consumidor repuntó 2,4% en septiembre pero no alcanza a traducirse en compras durables.

La tasa de desocupación se ubicó en 7,9% durante el segundo trimestre de 2026, con 1.730.000 personas sin trabajo en todo el país, de acuerdo con las mediciones difundidas por el INDEC y replicadas por la Universidad Torcuato Di Tella en su informe de confianza del consumidor. Se trata de un nivel que vuelve a poner en el centro de la conversación económica la situación del mercado laboral, justo cuando las familias atraviesan un semestre marcado por la pérdida de poder adquisitivo y por suba tarifas que reconfiguran el presupuesto doméstico.
Pobreza en alza y actividad en retroceso
La pobreza alcanzó al 32,3% de la población en el primer semestre del año, lo que representa 15,5 millones de personas y un salto de 4,1 puntos porcentuales respecto del 28,2% registrado en el segundo semestre de 2025. El Estimador Mensual de Actividad que publica el INDEC, por su parte, mostró una contracción mensual de 2,9% y una caída interanual de 1,4% en julio, dos señales que los analistas consultados por distintos portales suelen vincular con la fase más fría del ciclo y con el apretón monetario que encarece el financiamiento.
En términos desestacionalizados, la desocupación de 7,9% en el segundo trimestre de 2026 se compara con un piso de 6,9% hacia fines de 2023 y con picos cercanos a 10% en los momentos más críticos de la pospandemia, según la serie histórica del organismo. La dinámica, coinciden especialistas, refleja tanto la pérdida de puestos asalariados registrados como el crecimiento del empleo informal, que en parte sostiene los ingresos de los hogares de menores recursos.
La confianza repuntó 2,4% y cortó dos meses de caídas
El Índice de Confianza del Consumidor de la Torcuato Di Tella subió 2,4% en septiembre y cerró en 41,2 puntos, lo que interrumpió una seguidilla de dos meses consecutivos en baja. En la comparación interanual, el indicador acumula un incremento de 3,4%, impulsado principalmente por la mejora registrada en los estratos de menores ingresos, donde la suba alcanzó 12,33%, y en el interior del país, donde avanzó 5,23%. En paralelo, el Gran Buenos Aires mostró un avance de 3,33% y la Ciudad de Buenos Aires retrocedió 6,78%, en un movimiento que el propio relevamiento adjudica a la quita de subsidios y al ajuste de tarifas que pega más en los hogares de ingresos medios y altos.
El termómetro digital que elabora la Universidad Católica Argentina, en tanto, marcó un nivel de 63,4 puntos en septiembre, el máximo del año, con el trabajo encabezando las menciones (20,7%) seguido por la inflación (18%). El dato completa un cuadro en el que las expectativas conviven con la incertidumbre y en el que la mejora del humor de los consumidores todavía no se traduce en decisiones de compra de mayor monto.
Qué significa para el empleo
El repunte de la confianza y el avance de la pobreza en simultáneo dibujan una fotografía compleja para los próximos meses: 1.730.000 personas buscan un empleo mientras 15,5 millones no cubren la canasta básica, en un escenario donde la reactivación del consumo depende de que se sostenga el ingreso real y se reabran las líneas de financiamiento para bienes durables. Para el mercado laboral, el desafío pendiente según los analistas consiste en convertir la mejora del humor en nuevas vacantes registradas, sobre todo en los sectores de comercio, construcción e industria, donde la caída de 1,4% interanual de la actividad en julio suele anticipar una menor demanda de puestos en el corto plazo.
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