Detrás del cierre de "El Castillo": cómo se construyó un final que no cierra
Isabel Peña y Eduardo Villanueva, los guionistas de la miniserie que adapta el libro de Mabel Lozano sobre trata de personas, explican por qué eligieron terminar la historia sin una resolución edulcorada y qué quiso decir la imagen final de la serie.

Cuando tenía doce años, mi abuelo me contaba en galés historias de personas que dejaban el valle (cwm) para buscarse la vida lejos de casa, y siempre terminaba diciendo que lo importante no era cómo empezaban el viaje, sino qué encontraban al final del camino. Algo de eso me quedó cuando vi el cierre de "El Castillo": una historia que no promete finales felices, pero que tampoco deja a sus personajes varados en la oscuridad. Por eso me interesó leer con calma las explicaciones de Isabel Peña y Eduardo Villanueva, la dupla de guionistas que ya nos había sorprendido con "Antidisturbios", sobre por qué la serie termina como termina y qué quisieron decir con esa última escena que tanto se comenta.
No querían víctimas de postal ni villanos de novela
Peña fue muy clara al definir el punto de partida de la escritura: “no queríamos que las mujeres fueran una informe masa de víctimas y de cuerpos perfectos”. La frase resume una preocupación que atraviesa toda la miniserie: retratar la trata de personas sin caer ni en la compasión fácil ni en la estetización del sufrimiento. Para eso, la guionista y su socio se concentraron en mostrar las decisiones concretas que toman las mujeres dentro del sistema que las explota, más allá de los lugares comunes con los que suele contarse este tipo de historias.
“Habla de un sistema, y el sistema está por encima de los individuos y de las cosas concretas que sucedan.”Eduardo Villanueva
Esa idea del sistema como protagonista explica la decisión más discutida del final: que el personaje del Suizo siga operando como si nada hubiera pasado, en una escena que evoca el arranque de la serie. Villanueva lo planteó sin rodeos: “Había una cosa de querer contar que esto ha pasado, pasa y va a seguir pasando”. Es un cierre incómodo, y a propósito. No se trata de un capricho narrativo, sino de una manera de decir que la trata no depende de un solo sujeto ni se termina con un operativo aislado.
Claudia consigue lo que se propuso, aunque no sea el final soñado
El arco de Claudia, interpretado por Valentina Vidal, mereció un párrafo aparte en la entrevista. Peña diferenció lo que sería un final feliz al uso de lo que efectivamente plantea la serie: una salida concreta, vinculada a la posibilidad de permanecer legalmente en el país y de ganarse la vida. “Claudia ha conseguido lo que se ha propuesto y lo que en este momento también se ha ganado”, resumió la guionista. La distinción importa, porque evita lecturas triunfalistas y al mismo tiempo reconoce el esfuerzo del personaje dentro de un marco que no es el de la ficción convencional.
Si les interesa conversar sobre el final, sobre el peso del sistema en la historia o sobre cómo se traduce en ficción el libro de Mabel Lozano, los espero en los comentarios. Hace tiempo que una serie argentina no me obligaba a repensar qué esperamos de un cierre, y "El Castillo" lo logra sin golpes bajos. Vale la pena tomarse el tiempo para discutirla en serio, y mejor todavía si es en buena compañía.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo


Together: Alison Brie y Dave Franco protagonizan el tráiler de la nueva pesadilla body horror de Neon

Netflix quiere hacer una serie del videojuego STALKER y ya está en conversaciones para empezar a desarrollarla
