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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Detroit no toca nada, apuesta a todo: la temporada donde Cunningham tiene que dejar de ser la única respuesta

Los Pistons blindaron a Duren y a Ausar Thompson, sumaron a Collins, Joe y Huerter y se plantan en 2026-27 con el mismo plantel de los 60 triunfos del año pasado. La pregunta es una sola: si otra vez depende todo del base estrella, no habrá segunda ronda.

LB
Lautaro BianchiDeportes · · 2 min de lectura
Detroit no toca nada, apuesta a todo: la temporada donde Cunningham tiene que dejar de ser la única respuesta

A veces el viento en Detroit arrastra algo más que hojas: arrastra la duda de qué hacer cuando hiciste todo bien y, sin embargo, te quedás en el camino. Los Pistons ganaron 60 partidos, terminaron primeros en el Este y se fueron a casa en siete juegos en semifinales contra Cleveland. Y, paradójicamente, la decisión de la organización fue la más conservadora posible: no cambiar nada.

Reconstruir habría sido una locura. El proyecto alrededor de Cade Cunningham, que se metió entre los mejores bases de la liga la temporada pasada, ya tiene dueño y apellido. Por eso, en lugar de buscar aire, lo que hicieron fue tapar los huecos que dejó la salida de Tobias Harris y rodear a la estrella con más pólvora.

Cómo se blindó el núcleo

  • Jalen Duren y Ausar Thompson, las dos torres del equipo, firmaron extensiones millonarias y quedan como pilares del proyecto junto al base estrella.
  • John Collins llegó para sumar volumen interior tras la salida de Tobias Harris.
  • Isaiah Joe y Kevin Huerter se incorporaron como tiradores de oficio, pensados para abrir la cancha en el pick and roll con Cunningham.
  • El cuerpo técnico de J.B. Bickerstaff se mantiene y apuesta a la continuidad del trabajo de la campaña anterior.

Acá no hubo golpe de timón, hubo encendedor. La idea es simple y, al mismo tiempo, riesgosa: si el rival le tira dos defensores encima al base estrella, que aparezca alguien desde el perímetro. El problema es que ni Duren ni Thompson estiran la cancha con el tiro. Si los tiradores nuevos no responden, los rivales se van a seguir acomodando en la pintura y todo el plan se cae como castillo de arena.

Y queda el otro asunto, el de siempre: cuando Cunningham se va al banco o queda envuelto en una defensa de equipo, ¿quién maneja el auto? La evolución de Ausar Thompson como creador secundario es la variable que más expectativa genera puertas adentro. Hasta ahora fue un tipo que defendía como si le debieran plata y corría la cancha como un desfibrilador; ahora le piden también decisiones con la bola en las manos. Si esa pieza se enciende, Detroit tiene techo de final del Este. Si no, vuelve a depender exclusivamente del base estrella, y eso ya sabemos cómo termina.

En el papel, los Pistons son un equipo que quiere confirmar que los 60 triunfos no fueron accidente. En la cancha, todavía falta ver si Cunningham puede dar ese salto que lo separe del club de los grandes bases de la liga y, sobre todo, si a su alrededor alguien deja de mirar y empieza a resolver. La que viene, Cleveland: otra vez aparece del otro lado el fantasma que los mandó a casa en siete. Y esta vez Detroit necesita llegar a esa serie con más que una sola bala.

LB
Lautaro BianchiDeportes

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