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Dos voces para una misma aventura: el dilema del doblaje de One Piece que partió a los fans

Disney+ y Netflix ofrecen versiones distintas del anime; el clásico de 2003 y un redoblaje más fiel al original japonés reabren la discusión sobre qué versión conviene mirar.

EH
Elena HughesCultura y herencia galesa · · 4 min de lectura
Dos voces para una misma aventura: el dilema del doblaje de One Piece que partió a los fans

Les confieso algo: tengo el recuerdo todavía fresco de llegar del colegio, tirar la mochila en cualquier rincón del living y prender la tele justo cuando empezaba la opening de One Piece, esa melodía que sonaba como un himno para mí y, sospecho, para toda una camada de chicos de los noventa. Era un ritual que se repetía casi sin pensarlo, y que me dejó pegadas en la memoria no solo las aventuras de Luffy y su tripulación, sino también las voces de aquel doblaje que se emitió por primera vez en castellano allá por 2003 y que, vaya paradoja, terminó convirtiéndose en una marca registrada para varias generaciones. Por eso, cuando me enteré de que hoy conviven dos doblajes distintos en las plataformas de streaming según dónde uno se siente a mirar, no pude evitar sentir que ese mundo que creía único se había partido en dos.

El doblaje clásico sigue vivito en Disney+

Lo primero que hay que decir es que Disney+ apostó por mantener el doblaje histórico, el mismo que escuchamos durante más de veinte años en la pantalla chica. Son 263 episodios los que están disponibles con aquellas voces que muchos recordamos con cariño: los ataques traducidos con rimas en lugar de la trasliteración literal del japonés, los nombres de algunos personajes adaptados al castellano y un tono general más distendido que el del material original. Una particularidad que para mí tiene un valor enorme es que se trata de la versión sin censurar, algo que en la emisión televisiva de antaño se había recortado: hoy están presentes las escenas de violencia y sangre tal como aparecen en la versión japonesa, algo que cualquier fan que haya comparado material sabe muy bien.

  • 263 episodios disponibles con el doblaje clásico en castellano en Disney+.
  • Imágenes originales sin recortes, a diferencia de la emisión televisiva de 2003.
  • Adaptaciones creativas: ataques rimados y nombres de personajes localizados.

Netflix eligió otro camino

Por el otro lado aparece Netflix, que tomó una decisión bastante distinta: encargó un redoblaje completo de la serie con un elenco nuevo y con una premisa clara, la de ser más fiel al material original de Eiichiro Oda. En esta versión los nombres de los personajes y de las técnicas mantienen una fonética mucho más cercana a la del japonés, lo que para los seguidores más puristas representa una ventaja considerable. Claro que ese recorte también dejó afuera algo que no se mide en manuales de traducción: el registro, el tono, la cadencia que muchos espectadores llevan escuchándose desde chicos. La discusión, como se imaginarán, no tardó en aparecer.

Y acá viene el punto que me parece más interesante para conversar entre nosotros. La convivencia de las dos versiones reavivó un debate de larga data en el mundo del anime, el de quienes defienden el doblaje clásico por familiaridad y valor afectivo, y el de quienes prefieren la fidelidad y la coherencia con la obra original. No son posiciones menores: de un lado hay recuerdos de infancia, tardes de merienda y la sensación de escuchar a un personaje sonar de una manera para siempre; del otro, la precisión técnica y el respeto por la intención del autor. Las dos posturas tienen argumentos sólidos y, me animo a decir, las dos tienen su mérito.

“La pregunta que queda flotando es qué va a pasar cuando Disney+ agote esos 263 episodios del doblaje clásico a medida que avance con arcos nuevos, un interrogante que los responsables todavía no respondieron.”Elena Hughes

Mientras tanto, One Piece sigue su curso: el manga de Oda arrancó en 1997 y todavía no terminó, y la serie animada japonesa ya acumuló más de mil capítulos, una rareza para cualquier estándar. Así que la invitación queda abierta: si todavía no se sentaron a comparar las dos versiones, este es un buen momento para hacerlo, y después me cuentan cuál les ganó el corazón, si la voz de siempre o la nueva, porque a mí, te soy honesta, me cuesta elegir. Y ya que estamos en confianza, les tiro una palabra en galés que me parece justo para esta ocasión: hwyl, que se usa para describir ese entusiasmo cálido que uno siente cuando algo le llega de verdad al alma. Nos estamos leyendo.

EH
Elena HughesCultura y herencia galesa

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