El canino que eligió la bici: Puchero, la sombra perruna de los bicipolicías de Neuquén
Tiene unos doce años, nunca fue adoptado por una familia y desde hace más de una década acompaña a los agentes que patrullan en bicicleta por la capital provincial. Duerme en un colchón dentro de la comisaría, tiene vacunas al día y un chaleco impermeable donado por una agrupación de proteccionistas.

En la esquina de Ministro González y Mendoza, sede de la Comisaría Primera de Neuquén, hay un agente que no cobra sueldo, no usa uniforme reglamentario y rara vez figura en los partes oficiales. Se llama Puchero, es un perro de unos doce años y desde hace más de una década se convirtió en una presencia habitual del patrullaje en bicicleta que la Policía de Neuquén desplegó por las calles de la capital provincial. La fuerza, según relatan los agentes consultados, ya lo adoptó como propio: tiene colchón propio dentro de la seccional, vacunas al día y comida que aportan los propios efectivos en los distintos destacamentos por los que circula.
Qué cambia con su presencia
Puchero no reemplaza a ningún agente ni cumple funciones formales de detección o rescate. Su aporte, según describen los efectivos de la Comisaría Primera, es más bien simbólico y operativo a la vez: se suma a las recorridas, marca presencia en la vía pública y, ante procedimientos que se tornan tensos, reacciona con ladridos de alerta sin escalar en agresividad. "Se da cuenta enseguida. Solo se pone a ladrar para dar alerta, pero no pasa de ahí", sostuvo la agente Aldana Campos, con tres años en la seccional.
En el trato cotidiano con otros animales, el perro se muestra indiferente. "Con otros perros es indiferente; si alguno lo provoca, lo ignora", resumieron desde la fuerza. Esa templanza, sumada a la costumbre de detenerse en una parada fija durante los recorridos para no agotarlo, configuró una rutina que los propios bicipolicías describen como una compañía más que como un servicio.
“Aparte de ser un compañero, es el primero que está listo para salir a hacer las tareas de prevención. Cuando pedaleamos siempre hacemos una parada fija para no cansarlo demasiado.”Nemesio Lagos, agente de la Policía de Neuquén con nueve años en la fuerza
A quién alcanza la modalidad
El patrullaje en bicicleta, conocido como bicipolicía, es una modalidad que la Policía de Neuquén puso en marcha hacia el año 2000 por iniciativa del entonces comisario Mario Barros, con un grupo de agentes de Cutral Co que empezaron a cubrir el territorio en ese medio de transporte. Puchero no integró aquel primer grupo: llegó años después, ya en Neuquén capital, y terminó adoptando la rutina como propia. Hoy su radio de acción incluye la zona del hipermercado Jumbo, el corredor este-oeste de la ciudad y la Comisaría Segunda, y en algunos jornadas aparece por su cuenta en la División de Policía Motorizada, sobre las calles Petróleo e Intendente Carro, donde también lo reciben sin reparos.
Desde cuándo y por qué sigue en la calle
Nadie lo trajo a la fuerza, según coinciden los efectivos consultados. Apareció hace más de una década en la zona de la Comisaría Primera y, pese a los intentos de adopción que hubo por parte de vecinos e incluso de algunos agentes, nunca aceptó irse. "Lo quisieron adoptar, pero no pasó nada. Se quedó en la jefatura. Ya es de acá", sintetizó Campos. Hoy, además del colchón y la comida, luce sobre el torso un chaleco impermeable donado por integrantes de la agrupación Patas Unidas Neuquén, con la leyenda "No me lo robes... yo también tengo frío", un detalle que suele llamar la atención de los transeúntes que se detienen a fotografiarlo cuando lo cruzan en una recorrida.
- Tiene alrededor de doce años, según la estimación de los agentes que lo conocen desde su llegada a la seccional.
- Duerme en un colchón dentro de la Comisaría Primera de Neuquén, en la esquina de Ministro González y Mendoza.
- Vacunas al día y comida que aportan los efectivos en los distintos destacamentos que visita.
- Recorre junto a los bicipolicías la zona del hipermercado Jumbo, el corredor este-oeste y la Comisaría Segunda.
- En algunas jornadas se acerca por su cuenta a la División de Policía Motorizada, sobre Petróleo e Intendente Carro.
- Lleva un chaleco impermeable con la leyenda "No me lo robes... yo también tengo frío", donado por la agrupación Patas Unidas Neuquén.
- Los vecinos interesados en adoptarlo se acercaron en varias oportunidades, pero el perro nunca aceptó irse.
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