El Fideo dijo basta, el VAR se hizo cargo y Central levantó una copa caliente
El rosarino firmó el penal que quebró el empate en Santiago del Estero y desató una final que terminó con golpes dentro y fuera de la cancha. Almirón lo celebró y Verón intentó apagar el incendio.

Dicen que cuando el viento norte pega en Santiago del Estero, se levanta polvareda y se nubla la vista. Esta vez la polvareda la armó el VAR y el que terminó con la vista nublada fue Estudiantes, que se fue de Santiago con las manos vacías y varios golpes en el cuerpo. Rosario Central, con un Fideo Di María que se puso el equipo al hombro, se quedó con la Supercopa Internacional en un partido que recién se decidió en el último minuto, cuando Julián Fernández selló el 3-1 definitivo.
La jugada que cambió la final
Hasta el entretiempo era empate. Darío Herrera había dejado seguir un contacto entre Leandro González Píez y Enzo Copetti, pero desde la cabina le soplaron al oído: Jorge Baliño lo llamó al monitor. El árbitro fue, miró, y volvió señalándole el punto penal al Pincha. Reclamo de los de Estudiantes, claro: discutieron si el toque era para sancionar y si la falta había arrancado adentro o afuera del área. Para colmo, Copetti se cayó adentro y la duda quedó flotando como pelota en el aire. Di María tomó la pelota, acomodó la mira y la mandó a guardar. 2-1 y al descanso con el bolso más lleno.
“Es un toque adentro del área y hoy el VAR te lleva a eso.”Ángel Di María
La comparación con Qatar y la lectura de Almirón
El Fideo, siempre el Fideo, tiró una imagen que todavía pica: recordó la falta que le hizo Ousmane Dembelé en la final del Mundial 2022, el penal que cambió todo y que terminó convirtiendo Lionel Messi. De alguna manera, Di María se puso en ese lugar y convirtió en una cancha argentina. Mientras tanto, Jorge Almirón transpiró la camiseta, reconoció que Estudiantes había tenido lo suyo para empatar y le tiró flores a su conductor: "Mostró su jerarquía en la final", dijo sobre el 11. Y agregó, con la voz todavía corta por el aliento que le quedó en el banco: "Fue un partido larguísimo, duro. Mucho desgaste, así que lo tiene bien merecido el grupo".
- Rosario Central se consagró campeón de la Supercopa Internacional en Santiago del Estero.
- Di María marcó de penal el 2-1 tras la intervención del VAR en una jugada con Copetti.
- Julián Fernández convirtió el tercer gol sobre el cierre del partido.
- El encuentro terminó con incidentes: hubo empujones dentro de la cancha y una pelea en el acceso a los vestuarios.
- Estudiantes se retiró del campo y volvió con Juan Sebastián Verón para acompañar a los jugadores.
- Almirón destacó el rendimiento del equipo y la jerarquía de Di María en la final.
Lo que tenía que ser una fiesta terminó con sabor a poco. El gol de Fernández, el del cierre, encendió la mecha: piñas, empujones y un campo de juego que se transformó en ring. Herrera sacó las tarjetas y cortó la pelea, pero la cosa siguió del otro lado, en la boca del túnel. Dicen que Estudiantes se fue, se juntó en el vestuario y volvió a la cancha con Verón a la cabeza, mientras Central celebraba un título que, por cómo se dio, va a quedar en el recuerdo de los dos lados. Di María, otra vez el Fideo, lo reconoció: festejó la copa con la familia y esquivó el barro de los golpes. La del domingo dejó tela para cortar, expulsiones que revisar y, sobre todo, la sensación de que el VAR, esta vez, le cambió la historia al Canalla. La que viene, Central en el Apertura y Estudiantes a lamerse las heridas. Verón, mientras tanto, a ver cómo se acomoda el escritorio.
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