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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El llanto que se volvió aplauso: Barrena se llevó el Challenger de Buenos Aires con un 6-0 que duele menos

El campeón le ganó 6-4 y 6-0 a un Mena que se quebró antes de sacar, recibió una ovación y emocionó hasta al rival en la premiación del Racket Club de Palermo.

LB
Lautaro BianchiDeportes · · 2 min de lectura
El llanto que se volvió aplauso: Barrena se llevó el Challenger de Buenos Aires con un 6-0 que duele menos

A veces el viento no sopla en Palermo. A veces lo que sopla es otra cosa. En la final del Challenger de Buenos Aires, el que terminó soplado fue Facundo Mena, y no por el clima ni por el árbitro: se quebró antes de sacar, lloró dos veces en la misma maniobra y el público de todos modos lo aplaudió como si hubiera ganado. Eso, ya de arranque, dice más del tenis argentino que cualquier ranking.

El que festejó fue Alex Barrena, con un marcador tan contundente como frío: 6-4 y 6-0. Número 220 del mundo contra 190, dos apellidos conocidos en los circuitos chicos y una historia en común que se remonta mucho más allá de este domingo. Barrena se quedó con su tercer título challenger y, de yapa, se llevó algo que no figura en ningún trofeo: la escena más humana de la semana.

El quiebre que paralizó la final

El set ya estaba cuesta arriba. Barrena había quebrado en el primero y la diferencia empezaba a notarse. Entonces Mena, 34 años, se paró para sacar y no pudo. Le cayeron lágrimas, intentó el primero igual y la pelota se fue a la red. Se dio vuelta, respiró, volvió a intentarlo. Segundo intento, nuevas lágrimas, giro de espaldas otra vez para recomponerse. La tribuna respondió con aplausos. Al rato, el Flaco pudo poner la pelota en juego y la final siguió su curso. Pero la foto ya estaba sacada.

Gabriel y el tenis que se hereda

En la premiación, Mena habló de su viejo. Se llama Gabriel, fue tenista y entrenador, y murió en 2020. Lo dijo con la voz cortada y mirando al menos al cielo del Racket Club. También le habló a su madre y le agradeció al público por el acompañamiento durante toda la semana. Y soltó la frase que resume una carrera: "siempre soñé con hacerlo bien acá en Buenos Aires y delante de todos ustedes".

Barrena, el nene del club

Después llegó el turno del campeón. Y ahí cambió el registro. Barrena se olvidó del 6-0 y le habló a Mena como se le habla a alguien con quien se creció en una cancha: "formaste parte de mi infancia, te lo quiero agradecer". Detrás del título, apareció el pibe que a los ocho años entrenaba con el rival de hoy. La escena fue breve, pero dejó a más de uno con la garganta apretada en una final que, por juego, había sido de las más desiguales.

Yo me quedo con eso. Con que el tenis argentino sigue teniendo esta costumbre que muchos deportes envidian: la de mezclarse, el abrazo del ganador al perdedor, la historia compartida antes que el marcador. El Challenger de Buenos Aires se va con Barrena levantando el trofeo, pero también con Mena dejándose abrazar por el público. La que viene, el circuito sigue. Pero esta final, me da la sensación, va a quedar en otro archivo.

LB
Lautaro BianchiDeportes

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