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El volcán Malacara abre sus cárcavas al turismo en el sur mendocino tras dos décadas de investigación geológica

La familia Quezada administra el ingreso al paraje La Batra, donde la geóloga Corina Risso estudió durante años un aparato volcánico modelado por el agua y el viento; la visita propone atravesar dos de los tres cráteres y observar desde un mirador la laguna de Llancanelo.

FP
Florencia PereyraSociedad y educación · · 2 min de lectura
El volcán Malacara abre sus cárcavas al turismo en el sur mendocino tras dos décadas de investigación geológica

En el extremo sur de la provincia de Mendoza, el volcán Malacara se transformó en un destino de turismo científico donde se puede caminar por el interior de un antiguo aparato eruptivo. El sitio se ubica en el paraje La Batra, dentro de un campo que pertenece y administra la familia Quezada, y la experiencia se desarrolla entre depósitos volcánicos fragmentados por la acción del agua y el viento, con paredes que exhiben tonalidades amarillas, rojizas y negras, según detalla el informe difundido por la Universidad de Buenos Aires a partir de los trabajos de campo de la geóloga Corina Risso.

Qué cambia con esta propuesta

Lo que cambia es el uso productivo de un sector del campo donde los Quezada criaban animales hasta que el turismo se convirtió en la actividad principal. De acuerdo con la reconstrucción que ofrece la investigación de Risso, en el año 2000 la geóloga llegó al paraje con la colaboración de Alberto Beto Quezada, dos años después presentó sus conclusiones en Malargüe y, en paralelo, la familia comenzó a organizar salidas con guías de la zona.

  • El recorrido atraviesa dos de las tres cárcavas que forman la parte alta del volcán y suma una ascensión a un mirador desde el cual se observa, a la distancia, la laguna de Llancanelo.
  • Durante la caminata se transita por pasajes donde la luz ingresa por aberturas superiores y circula aire frío entre las grietas, en un entorno de paredes onduladas, roca amarilla y depósitos oscuros.
  • El contacto directo con las paredes está limitado porque los depósitos son frágiles y se desgranan al tacto, una advertencia que forma parte del protocolo de visita informado por los administradores del predio.

A quién alcanza y desde cuándo rige el nuevo esquema de visitas

La propuesta alcanza a los visitantes que llegan al sur mendocino en busca de actividades de aire libre con componente geológico, y desde 2006 cuenta con un acceso vehicular habilitado sobre una antigua huella petrolera, lo que permitió reemplazar las primeras salidas a caballo por el ingreso con camioneta y, más tarde, con maquinaria para el acondicionamiento del camino. El modelo de gestión quedó en manos de la familia Quezada, que combina el trabajo de los guías locales con el conocimiento acumulado por la Universidad de Buenos Aires a través de las campañas de Risso en la zona.

“El Malacara se formó por la interacción del magma con el agua, posiblemente de una antigua laguna; ese contacto fragmentó la lava y la alteración de los materiales produjo buena parte de las superficies amarillas, mientras que cuando el agua dejó de intervenir la erupción acumuló materiales oscuros sobre los anteriores.”Corina Risso, geóloga, investigadora y docente de la Universidad de Buenos Aires, según el informe de la UBA sobre el volcán Malacara
FP
Florencia PereyraSociedad y educación

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