Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Buscar ⌕
Viento Sur Noticias

Viento Sur Noticias

Portada — Vida —

Estrés crónico: cuando el cuerpo sigue funcionando pero la alerta ya no se apaga

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y revisiones científicas recientes coinciden en que el desgaste sostenido deteriora el sueño, la atención y la regulación emocional. Especialistas consultados por este medio sostienen que la continuidad de la rutina suele ocultar el cuadro durante semanas o meses.

FP
Florencia PereyraSociedad y educación · · 3 min de lectura
Estrés crónico: cuando el cuerpo sigue funcionando pero la alerta ya no se apaga

Una jornada laboral exigente, una discusión familiar o un trasnocho puntual suelen dejar marcas que se disipan con el descanso. La situación cambia cuando el cuerpo permanece en alerta durante semanas sin que medie un motivo concreto: dormir se vuelve un trámite irregular, los recuerdos se fragmentan a mitad de una idea y la irritabilidad aparece ante estímulos que antes no producían reacción. La diferencia entre una semana difícil y un cuadro de estrés crónico no siempre es visible desde afuera, advierten los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Qué cambia

Según los CDC, el estrés sostenido en el tiempo puede provocar dificultades para conciliar o mantener el sueño, problemas de concentración, cambios de humor y una menor capacidad para tomar decisiones. Estos síntomas rara vez se presentan juntos y de forma evidente; lo habitual es que aparezcan dispersos, lo que dificulta su reconocimiento temprano. Una persona puede despertarse a las tres de la madrugada sin causa aparente, olvidar lo que iba a decir en medio de una frase o reaccionar con una intensidad inusual frente a una contrariedad menor.

Una revisión publicada en 2025 en la revista Frontiers in Psychology, que analizó 45 revisiones y más de 2.000 estudios, encontró que las alteraciones del sueño y los problemas cognitivos -en particular los vinculados a la atención, la memoria y las funciones ejecutivas- aparecen de manera consistente en los cuadros de estrés crónico. En la misma línea, un estudio difundido en 2024 en Neurobiology of Stress señaló que la exposición prolongada a este tipo de estrés puede afectar la memoria de trabajo, la flexibilidad cognitiva y el control de la conducta.

“Cuando la respuesta de estrés no logra apagarse, el cerebro deja de administrar bien recursos básicos: organizar, recordar, priorizar y responder con calma se vuelven tareas que consumen más energía que antes.”Leah Doane, profesora de Psicología de Arizona State University

A quién alcanza y desde cuándo

  • La manifestación suele ser gradual: comienza con noches irregulares y olvidos puntuales, y se intensifica con el paso de las semanas o los meses.
  • El cuadro afecta con mayor frecuencia a adultos de entre 30 y 55 años, aunque puede presentarse en cualquier franja etaria.
  • No distingue entre contextos urbanos o rurales, aunque se observa con más reportes en ambientes laborales de alta exigencia.

Una de las razones por las que el estrés crónico pasa desapercibido es que la continuidad de la rutina funciona como una señal engañosa. Alguien puede seguir llegando a tiempo a sus compromisos, respondiendo mensajes y cumpliendo plazos, aunque por dentro conviva con un sueño fragmentado y una tolerancia cada vez menor a la frustración. En los ámbitos de bienestar circula la expresión modo supervivencia para describir este estado de alerta sostenido; si bien no constituye un diagnóstico clínico, resulta útil para ordenar señales que, tomadas de manera aislada, parecen insignificantes. Lo decisivo no es la etiqueta, sino el patrón: dormir peor, despertar sin descanso y comprobar que la irritación gana terreno sobre la paciencia suelen ser indicios de que el cuerpo lleva más tiempo en alerta del que la agenda reconoce.

FP
Florencia PereyraSociedad y educación

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo