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Fibrosis pulmonar: por qué el diagnóstico puede tardar hasta dos años y qué síntomas vigilar

Especialistas en neumonología y reumatología advierten que la detección tardía es frecuente y que existen indicadores clínicos que deberían motivar una consulta inmediata, incluso en pacientes sin síntomas respiratorios evidentes.

FP
Florencia PereyraSociedad y educación · · 2 min de lectura
Fibrosis pulmonar: por qué el diagnóstico puede tardar hasta dos años y qué síntomas vigilar

La sospecha de fibrosis pulmonar suele concretarse en los consultorios mucho después de que la enfermedad empezó a dejar marcas en el tejido pulmonar. Juan Ignacio Enghelmayer, neumonólogo del Hospital de Clínicas especializado en enfermedades pulmonares intersticiales, advirtió que la pérdida de capacidad para hacer esfuerzos no debe atribuirse automáticamente al envejecimiento, dado que, si bien estas patologías son más frecuentes después de los sesenta años, la edad no normaliza la falta de aire.

Qué cambia cuando aparece la sospecha

El cuadro se construye a partir de varias capas de información clínica. La fibrosis produce cicatrices permanentes en los pulmones que pueden dificultar la oxigenación de la sangre y puede estar vinculada con enfermedades autoinmunes, partículas inhaladas o determinados medicamentos. Cuando no se identifica una causa, se denomina idiopática, y diferenciarlos permite definir el tratamiento y los controles posteriores.

A quiénes alcanza la recomendación de evaluación

La indicación varía según el perfil del paciente. Para la población general, los especialistas consultados remarcan que la dificultad para respirar en actividades habituales y la tos seca persistente requieren una evaluación médica, aunque no signifiquen por sí solas fibrosis pulmonar. Si la falta de aire se intensifica en pocos días o aparece ante esfuerzos mínimos, la consulta debe ser urgente. En paralelo, las personas con enfermedades autoinmunes deben ser evaluadas aunque no tengan síntomas respiratorios.

  • Pacientes con esclerosis sistémica: deben ser estudiados desde el diagnóstico, según Fabiana Montoya, jefa de Reumatología del Hospital Ramos Mejía.
  • Pacientes con artritis reumatoidea: la búsqueda se concentra en quienes presentan factores de riesgo de compromiso pulmonar.
  • Personas mayores de sesenta años con deterioro de la tolerancia al esfuerzo, aunque lo atribuyan a la edad.
  • Personas expuestas a partículas inhaladas o que consumen medicamentos con potencial efecto pulmonar.

Desde cuándo y con qué herramientas se estudia

La demora diagnóstica puede extenderse hasta dos años, según advirtieron los especialistas. Para orientar el diagnóstico, el profesional revisa los antecedentes, las posibles exposiciones y los resultados de estudios respiratorios. La tomografía de alta resolución permite observar cambios en el tejido pulmonar y, en la auscultación, también pueden detectarse ruidos similares al sonido del velcro, un indicio que debe interpretar el médico.

El dato argentino sobre pacientes asintomáticos

Montoya informó que, en una cohorte argentina en la que participó, el treinta y cinco por ciento de los pacientes con enfermedad pulmonar intersticial asociada a autoinmunidad no presentaba síntomas respiratorios. Dentro de ese grupo, el cuarenta por ciento tenía una afectación extensa en la tomografía. Por eso, los controles indicados no dependen únicamente de sentir tos o falta de aire, y la evaluación queda atada a la enfermedad de base y a los factores de riesgo identificados en cada caso.

“La pérdida de capacidad para hacer esfuerzos no debe atribuirse automáticamente al envejecimiento; si bien estas enfermedades son más frecuentes después de los sesenta años, la edad no vuelve normal la falta de aire.”Juan Ignacio Enghelmayer, neumonólogo del Hospital de Clínicas
FP
Florencia PereyraSociedad y educación

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