Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Buscar ⌕
Viento Sur Noticias

Viento Sur Noticias

Portada — Vida —

Hinchazón nocturna: qué cambia, a quién alcanza y desde cuándo prestarle atención

El NIDDK y la FDA coinciden en que el malestar abdominal después de cenar suele vincularse con la velocidad al comer, las bebidas carbonatadas y los cambios bruscos de fibra, más que con un único alimento. Una molestia ocasional no es señal de alarma, pero la persistencia o la presencia de dolor intenso y pérdida de peso justifican una consulta médica.

FP
Florencia PereyraSociedad y educación · · 2 min de lectura
Hinchazón nocturna: qué cambia, a quién alcanza y desde cuándo prestarle atención

La hinchazón que aparece después de la cena responde, en la mayoría de los casos, a una combinación de hábitos y alimentos más que a un único ingrediente, según se desprende de la información publicada por el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos (NIDDK). Registrar qué se comió, a qué hora y cómo se ingirió resulta una herramienta sencilla para reconocer patrones antes de modificar la dieta o retirar alimentos de manera preventiva, que es precisamente qué cambia cuando se lleva ese registro: el foco pasa del síntoma a las circunstancias que lo rodean.

Qué cambia y a quién alcanza

El NIDDK distingue dos manifestaciones que suelen confundirse en el lenguaje cotidiano. Por un lado, la hinchazón se define como la sensación subjetiva de tener el abdomen lleno o más voluminoso de lo habitual. Por el otro, la distensión implica un aumento visible del tamaño del abdomen. Ambas pueden acompañarse de eructos o flatulencias, y la incomodidad que generan varía de una persona a otra, por lo que a quién alcanza la recomendación de prestarles atención es a cualquier adulto que las perciba de forma recurrente tras las comidas, especialmente las cenas.

  • Comer o beber con rapidez, ya que incrementa el aire que se traga durante la comida.
  • Hablar mientras se come, usar sorbetes, masticar chicle y tomar bebidas carbonatadas, porque también aumentan ese ingreso de aire.
  • Incorporar preparaciones con alto contenido de grasa, que en algunas personas coinciden con mayor distensión.
  • Sumar fibra de manera brusca, en especial la soluble, que es descompuesta por bacterias del intestino grueso y puede producir gases hasta que el organismo se adapta.
  • Consumir carbohidratos de difícil digestión presentes en legumbres, lácteos, algunas frutas y vegetales, cuya fermentación intestinal también genera gas.

Desde cuándo conviene consultar al médico

La frecuencia y los síntomas asociados son los criterios que permiten decidir desde cuándo una molestia ocasional deja de ser un hecho aislado. Una sensación de hinchazón después de una cena abundante no constituye, por sí misma, una señal de alarma. Sí lo es, en cambio, la persistencia del cuadro, su aparición junto con dolor intenso, la modificación del tránsito intestinal o la presencia de pérdida de peso sin una causa aparente. En esos casos, corresponde buscar evaluación médica y llevar el registro de alimentos y hábitos como insumo para la consulta.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aporta un dato adicional al diferenciar los tipos de fibra. La fibra soluble se disuelve en agua y es descompuesta por bacterias del intestino grueso, mientras que la insoluble recorre buena parte del aparato digestivo sin descomponerse. Esa distinción explica por qué no todos los alimentos ricos en fibra generan la misma respuesta y por qué la recomendación de retirarlos de manera preventiva no tiene respaldo uniforme: la respuesta individual varía y los síntomas persistentes son los que orientan cualquier cambio en la alimentación.

FP
Florencia PereyraSociedad y educación

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo