Hugo González trotó hasta el aro, los árbitros de la NBA miraron al cielo y Boston festejó igual
El español brilló con 21 puntos en un amistoso ante Philadelphia 76ers, pero una volcada con cinco, seis o siete pasos de más según quién cuente se llevó todos los flashes de la noche.

A veces uno se levanta para ver un partido de pretemporada esperando absolutamente nada y termina presenciando un número de malabares de circo que ni los árbitros se animaron a cobrar. El viento en la cancha debe haber sido insoportable, porque sopló tan fuerte que les tapó los ojos a los tres jueces que tenían que sancionar la caminata más descarada del año. Me explico: el español Hugo González, en pleno amistoso entre Boston Celtics y Philadelphia 76ers, agarró la pelota en velocidad, miró al frente y decidió que picarla era una pérdida de tiempo. Caminó, trotó, amagó, acomodó los pasos y se elevó para una volcada que dejó a todo el mundo con la boca abierta. Lo notable: nadie cobró nada. Ni falta, ni pasos, ni violación, ni un simple gesto de incomodidad.
El encuentro, disputado en el Xfinity Mobile Arena, terminó 125 a 120 a favor de los Celtics en tiempo suplementario. Un resultado que, sinceramente, a esta altura importa tres caracoles. Lo que va a quedar dando vueltas en redes y foros de básquet durante los próximos días es otra cosa: la secuencia donde el chaque, perdón, el chaque no, el pibe de España avanza con la pelota en la mano como si estuviera paseando por el parque, suma entre cinco y siete pisadas según la paciencia del que cuente y termina colgándose del aro con una tranquilidad que ya quisiera cualquiera. Los analistas fueron pasando el video una y otra vez, como buscando una piedad que nunca apareció. Cinco pasos. Seis. Siete. La cifra variaba según desde dónde se empezara a mirar. Pero incluso los más generosos coincidían en un detalle: no fueron dos.
El reglamento, la letra chica y la bendita interpretación
La NBA permite hasta dos pasos después de establecer el control del balón. La discusión clásica pasa por definir cuándo ese control empieza a contar, un margen que los árbitros suelen explotar con una generosidad notable en jugadas rápidas. El problema es que esta vez las imágenes no dieron lugar a demasiada hermenéutica. El muchacho cubrió una distancia considerable antes de definir, pisó como quien camina por la rambla de Mar del Plata un domingo a la tarde y aun así el partido siguió. Los tres jueces de la cancha, supongo, estaban ocupados mirando el electrónico o pensando en la merienda. O, peor todavía, estaban aplicando esa doctrina tan norteamericana de dejar jugar cuando hay ritmo y vértigo, como si la regla fuera optativa en contraataques.
Lo cierto es que la escena reavivó una discusión de larga data en el básquet de Estados Unidos: hasta dónde se estira la tolerancia con los pasos en transiciones rápidas. Hay quienes defienden que cobrar siempre mata el espectáculo. Hay quienes, con más sentido común, responden que si la regla existe es para aplicarse, no para coleccionarla en un cajón. Mientras tanto, el protagonista de la noche ni se inmutó: en la conferencia post partido seguramente dirá que sintió el paso natural, que vio el aro y fue. Y los árbitros, claro, seguirán silbando selectivamente según les convenga.
Lo que la polémica tapó: una actuación enorme
- 21 puntos en menos de 20 minutos en cancha.
- 4 rebotes capturados en ambos costados.
- 3 asistencias repartidas con criterio.
- 3 triples convertidos en 7 intentos desde el perímetro.
- Una volcada que va a figurar en los highlights de la pretemporada por razones equivocadas.
Es una lástima que la discusión se haya robado el foco, porque el partido de González fue de lo mejor que se vio en la noche. Veintiún puntos, cuatro rebotes, tres asistencias y tres triples en apenas veinte minutos es una planilla que en la NBA regular te pone en el mapa de los jugadores a seguir. Pero claro, los algoritmos y los clips virales no distinguen entre lo bueno y lo bizarro. Y acá lo bizarro ganó por goleada. Boston cerró así su pretemporada con una sonrisa que no termina de disimular el susto por lo que pudo haber sido una sanción histórica en retrospectiva. El equipo ya piensa en el debut oficial del 20 de octubre frente a Detroit, cita donde supongo que los árbitros irán con la regla bajo el brazo en vez de en la cabeza. La que viene: Celtics contra Pistons. Y yo, con la calculadora, contando los pasos de cada jugada.
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