Imágenes íntimas creadas con inteligencia artificial: la Justicia investiga a cuatro menores en Lomas de Zamora por el caso que sacudió a una escuela secundaria
Adolescentes de un colegio de Lomas de Zamora atravesaron episodios de vergüenza, angustia y sensación de vulnerabilidad después de que compañeros fabricaran y distribuyeran imágenes de contenido sexual generadas con inteligencia artificial. La causa, caratulada como producción y distribución de material de abuso sexual infantil, reaviva el debate sobre el daño psicológico que produce este tipo de material aun cuando las víctimas saben que las fotografías no son reales.

La difusión de imágenes de contenido sexual generadas con inteligencia artificial a partir de fotografías tomadas de redes sociales golpeó a una comunidad educativa del partido bonaerense de Lomas de Zamora y puso bajo investigación a cuatro adolescentes menores de edad. La Justicia, según reconstruyó este medio a partir de la información disponible en el expediente, caratuló la causa como producción y distribución de material de abuso sexual infantil (MASI) y concretó allanamientos en el marco de la investigación.
Qué cambia con este caso
El episodio reabre una discusión que excede al establecimiento involucrado y que atraviesa a padres, docentes y equipos de orientación: el daño emocional que produce un material cuya falsedad técnica puede comprobarse no se neutraliza por el solo hecho de que la víctima sepa que la imagen no es auténtica. Esa caracterización, que aparece en los testimonios recogidos, resulta central para entender por qué la Justicia avanzó con una calificación penal severa pese a que las imágenes fueron creadas de manera artificial.
“Aunque sé que es falso, me dio vergüenza.”Una de las adolescentes afectadas, según el testimonio recogido en la causa
A quiénes alcanza la investigación
De acuerdo con lo que se desprende del material de base, las víctimas son varias alumnas del establecimiento secundario que advirtieron que compañeros habían tomado sus fotografías de perfiles públicos en redes sociales para luego manipularlas y distribuirlas. Las imágenes circularon en grupos digitales y existieron indicios de difusión también a través de plataformas de mensajería, lo que motivó la preocupación expresada por las jóvenes en torno a la imposibilidad de determinar el alcance real de la circulación.
- Cuatro menores quedaron formalmente investigados por la Justicia en el marco de la causa.
- El expediente fue caratulado como producción y distribución de material de abuso sexual infantil (MASI).
- La Justicia realizó allanamientos en el marco de la investigación y dictó el cese de hostigamiento entre las partes.
- Los menores investigados pasaron a cursar bajo modalidad virtual luego de que el colegio conociera la situación.
- Las víctimas relataron sentimientos de asco, vergüenza y miedo ante la posibilidad de que las imágenes se hayan viralizado.
- Las autoridades escolares organizaron jornadas de diálogo tras el reclamo de las estudiantes.
Desde cuándo y cómo se desencadenó el conflicto
La secuencia que reconstruye el material periodístico indica que las adolescentes afectadas acudieron al colegio cuando descubrieron la existencia de las imágenes manipuladas, aunque percibieron que la respuesta institucional inicial fue tardía e insuficiente, según relataron las protagonistas. La acumulación de malestar derivó en una protesta organizada por las propias alumnas frente al establecimiento, con presencia de estudiantes de otros cursos y de familias, cuya grabación se viralizó en redes sociales y abrió la puerta a testimonios de jóvenes de otras instituciones que describieron haber atravesado situaciones de características similares.
Por qué importa más allá del caso
El expediente vuelve a poner sobre la mesa un riesgo asociado a la exposición pública de fotografías en redes sociales durante la adolescencia, y a la velocidad con la que las herramientas de inteligencia artificial disponibles para usuarios comunes permiten producir material que vulnera la intimidad de las víctimas. Para padres y equipos de orientación, el caso dejó preguntas concretas sin respuestas uniformes, en un terreno donde la normativa penal aún debate cómo encuadrar la producción de imágenes falsas que simulan contenido de abuso sexual sobre personas reales.
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