Jornada para el olvido en Shanghai: cuatro argentinos se quedaron con las ganas
Etcheverry, Tirante, Ugo Carabelli y Juan Manuel Cerúndolo cayeron en segunda ronda del Masters 1000. Francisco Cerúndolo avanza y Báez aún debe jugar.

Otra vez el viento, otra vez el árbitro, otra vez cuatro argentinos diciendo adiós en el mismo día. Lo de Shanghai fue un cachetazo con la mano abierta: cuatro a la calle, todos en segunda ronda, todos masticando bronca.
El que más duele es el de Etcheverry, el número uno argentino del momento. El tandilense (31° del mundo) tenía el partido servido contra el checo Svrcina (126°, clasificado desde la qualy), se repuso del primer set y forzó un tercero peleado. Pero Svrcina, un pibe que llegó al cuadro principal sin pasar por las grandes luces, sostuvo el nivel cuando había que sostenerlo y se lo llevó por 6-3, 3-6 y 7-5. Duro, durísimo: perder con un 126 del mundo siempre deja sabor a derrota propia.
El resto de la troupe
Tirante arrancó como si la cosa fuera fácil: primer set 6-4, quiebre temprano, saque firme. Después se le nubló el panorama. El español Jódar (13°) se soltó, le emparejó el partido y lo quebró en el tercero, que cayó en 51 minutos. Plata para el platense, que sigue mostrando cosas lindas pero todavía no termina de dar el salto.
Ugo Carabelli, en tanto, regaló una actuación para el aplausómetro: primer set ante el canadiense Auger-Aliassime, sexto del mundo, cerca de estirarlo a un tercero con chances concretas. Se le escapó en el tie-break (7-1 abajo, un papelón estadístico) y después se lo definió en el tercero por 7-5. Salir con la frente alta después de eso es mérito.
Y Juan Manuel Cerúndolo no tuvo respiro contra Alcaraz (6-3 y 6-3, dos sets y a la casa). El murciano, reciente campeón en Tokio, es uno de los candidatos serios al título y no le dio margen al porteño.
Lo que queda en pie
A pesar del baldazo, todavía queda bandera albiceleste dando vueltas por Shanghai. Francisco Cerúndolo (20°) ya está en tercera ronda, gracias al 7-6 (7-5) y 6-3 sobre el ruso Safiullin. Su próximo escollo es el checo Mensik (15°), un rival durísimo que le exigirá el máximo.
Y hay un partido todavía pendiente, el de Sebastián Báez (53°) ante el monegasco Vacherot (17°). Si el de Bahía Blanca gana, la delegación argentina sigue viva en el Masters chino. Si pierde, lo de Shanghai habrá sido directamente una semana para el olvido.
La que viene: Báez-Vacherot. Y después, si pasa, Francisco Cerúndolo contra Mensik. La ilusión sigue, aunque venga con menos pemainas que cuando arrancó la semana.
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