La escuela que Shakira levantó en Cartagena y que sigue recibiendo a los chicos del barrio
La Fundación Pies Descalzos puso 3,68 millones de dólares para edificar la Institución Educativa Lomas del Peyé, un colegio pensado para mil setecientos alumnos que abrió sus puertas en febrero de 2014 y que articula aulas, comedor, biblioteca, áreas deportivas y un centro comunitario abierto a las familias de La María.

Me crié escuchando historias de gente que juntaba monedas para levantar una escuela en el valle, así que cada vez que aparece una noticia como esta siento que algo se me acomoda en el pecho. En el barrio La María, en Cartagena de Indias, hace ya más de una década que funciona una institución educativa que nació, en gran parte, gracias al impulso de una cantante que decidió meter la mano en el bolsillo para que la educación no fuera un privilegio de unos pocos: la colombiana Shakira, que aportó 3,68 millones de dólares a través de la Fundación Pies Descalzos para levantar la Institución Educativa Lomas del Peyé, un edificio de 7780 metros cuadrados que se pensó como mucho más que un conjunto de aulas.
El colegio abrió sus puertas en febrero de 2014 y desde entonces no dejó de crecer como punto de encuentro del barrio. La obra demandó una inversión total cercana a los ocho millones de dólares, de los cuales el 46 por ciento salió de la Fundación Pies Descalzos; el resto se completó con aportes de actores públicos y privados. En un principio, la intención fue clara: darle a la zona una escuela con capacidad para 1700 estudiantes que integrara todos los niveles, desde la primera infancia hasta la secundaria, y que al mismo tiempo pudiera abrirse a las familias del entorno.
Aulas, comedor y un centro que es de todos
Lo que distingue a Lomas del Peyé de tantos otros edificios escolares es que no se quedó en lo estrictamente pedagógico. En sus 55 espacios repartidos por el terreno hay aulas especializadas, una biblioteca para investigar y leer con tiempo, un comedor donde muchos chicos almuerzan a diario y áreas deportivas para moverse. A eso se le suma un centro de uso comunitario, un lugar pensado para que las familias del barrio La María puedan participar de talleres, reuniones y actividades compartidas con la escuela, algo que en la cultura galesa llamaríamos cymuned, es decir, comunidad, porque la educación, cuando de verdad funciona, nunca se sostiene sola.
En la práctica, la fundación estima que por las aulas del colegio pasan cada año más de mil chicos y chicas, una cifra que muestra que el edificio se llenó rápido y que la demanda educativa del sector necesitaba respuestas concretas. La propia Fundación Pies Descalzos recordó en 2024, al cumplirse una década de la inauguración, que el compromiso sigue siendo el mismo: ampliar el acceso a una educación de calidad para los niños y niñas de la zona.
Obra grande, mano de obra del barrio
- El proyecto demandó unos ocho millones de dólares y se inauguró en febrero de 2014.
- El aporte de Shakira, canalizado por la Fundación Pies Descalzos, fue de 3,68 millones de dólares, equivalente al 46% del costo total.
- La construcción generó entre 350 y 400 puestos de trabajo directos, y alrededor del 60% fue ocupado por vecinos de barrios cercanos.
- El edificio tiene capacidad para 1700 alumnos y ofrece niveles de primera infancia, primaria y secundaria.
- Además de las aulas, dispone de biblioteca, comedor, instalaciones deportivas y un centro comunitario para las familias.
Cuando uno repasa estos números aparece una idea que vale la pena destacar: no fue solo un cheque firmado a la distancia, sino una obra que dio trabajo en el propio territorio. De esos 350 a 400 empleos directos que se generaron durante la construcción, cerca del 60 por ciento quedó en manos de residentes de barrios vecinos, una decisión que también dejó capacidad instalada entre los propios habitantes de La María.
Si me preguntan qué me llevo de esta historia, les cuento lo que pienso cada vez que paso frente a una escuela llena de chicos entrando y saliendo: que vale la pena apostar por la educación, que los proyectos bien administrados se sostienen en el tiempo y que, aunque la fama a veces tape todo lo demás, hay gestos que quedan para siempre en el barrio. Yo los invito a conocer más de cerca lo que hace la Fundación Pies Descalzos, porque entender estos proyectos es la mejor manera de acompañar a los chicos de Cartagena y, de paso, de pensar cómo se replican experiencias así en cada rincón donde la educación todavía pide a gritos que alguien se acerque a escucharla.
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