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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La evidencia científica sobre saltearse el desayuno y el rendimiento escolar: qué muestra y qué no

Una revisión de investigaciones observó que omitir esa primera comida se asocia con menor atención, memoria y desempeño académico en chicos y adolescentes, aunque sin probar causalidad. Una dietista de Cleveland Clinic propone preparaciones simples para sostener el hábito en casa.

FP
Florencia PereyraSociedad y educación · · 2 min de lectura
La evidencia científica sobre saltearse el desayuno y el rendimiento escolar: qué muestra y qué no

Florencia Pereyra, Sociedad y educación. La posibilidad de que saltearse el desayuno comprometa el rendimiento escolar volvió a quedar bajo la lupa a partir de una revisión de investigaciones que reunió 45 estudios y de un análisis paralelo sobre 24 trabajos observacionales. En ambos casos, la lectura se inclinó hacia una asociación entre omitir esa primera comida y un desempeño académico más bajo, aunque los autores aclararon que eso no equivale a demostrar que el desayuno sea, por sí mismo, la causa de las calificaciones obtenidas.

Qué cambia en la rutina cuando se incorpora esa comida

La dietista Jennifer Hyland, integrante del equipo de Cleveland Clinic Children's, sostuvo que después del ayuno nocturno suelen aparecer cansancio, menor claridad para pensar y lentitud física durante las primeras horas de actividad. Según explicó la especialista, desayunar aporta energía para atravesar la mañana y, desde lo nutricional, puede ayudar a sostener la saciedad cuando se combinan proteínas y fibra en una misma preparación. Ejemplos que mencionó fueron un huevo acompañado de una tostada integral, un cereal integral servido con leche y fruta, o yogur griego mezclado con granola de bajo contenido de azúcar.

A quién alcanza y desde cuándo se puede implementar

  • La recomendación alcanza a chicos y adolescentes en edad escolar, con preparaciones adaptadas a las preferencias, la edad y el tiempo disponible de cada familia.
  • Según Cleveland Clinic, las prisas de la mañana pueden atenuarse dejando parte del desayuno listo la noche anterior: avena remojada, huevos ya hervidos, fruta lavada o sándwiches de huevo congelados para calentar al momento.
  • Hyland aclaró que las necesidades de proteína de los más chicos no deben darse por supuestas, ya que no existe una cantidad única adecuada para todos los menores.
  • La misma institución advirtió sobre reducir las opciones con alto contenido de azúcar porque, según describió, pueden dejar hambre al poco tiempo y provocar un descenso posterior de energía.

La revisión sistemática que reunió 45 estudios, citada por el material de base, encontró que comer por la mañana puede beneficiar la atención, la memoria y la función ejecutiva frente a continuar en ayunas. Los resultados, no obstante, variaron según el tipo de prueba y las características de los participantes, y los beneficios aparecieron con mayor frecuencia en contextos donde existía alimentación insuficiente o desnutrición. En forma paralela, el análisis de 24 investigaciones observacionales vinculó la falta de desayuno con un mayor riesgo de desempeño académico bajo, aunque aclaró que en esa asociación también pueden intervenir el descanso, las condiciones económicas, la alimentación general y las rutinas de estudio. La evidencia disponible, según la misma fuente, todavía no permite definir un desayuno ideal ni asegurar beneficios sostenidos a partir de programas que promuevan esa comida.

FP
Florencia PereyraSociedad y educación

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