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La inflación de agosto perforaría el piso del 2% y se ubicaría como la más baja del año

Consultoras privadas estiman una variación de entre 1,4% y 1,8% para el IPC de agosto, por debajo del 2,1% de julio; el INDEC difunde el dato oficial este jueves a las 16 horas.

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Tomás PughEconomía e industria · · 4 min de lectura
La inflación de agosto perforaría el piso del 2% y se ubicaría como la más baja del año

Una inflación estimada en torno al 1,6% para agosto se perfila como el registro mensual más bajo de 2026, según las proyecciones que manejaron las consultoras privadas en las últimas semanas y que serán convalidadas o corregidas por el INDEC este jueves, a las 16 horas, cuando difunda el índice de precios al consumidor correspondiente al octavo mes del año. El rango esperado se ubica entre 1,4% y 1,8%, siempre por debajo del 2,1% que marcó el IPC de julio, y configura una continuidad del proceso de desaceleración que viene observándose desde mediados del año pasado. Para encontrar una variación mensual inferior a la que ahora se anticipa, corresponde remontarse a junio de 2025, cuando el indicador había cerrado en 1,6%, de acuerdo con la serie oficial que publica el organismo de estadística.

Los factores detrás de la merma

La explicación del fenómeno combina dos vectores principales, ambos con efectos visibles sobre la canasta que releva el INDEC. El primero está asociado al comportamiento de los bienes y servicios estacionales, cuya dinámica de precios suele alterarse durante el receso invernal: durante julio subieron los pasajes de avión, de tren y de colectivo, los hospedajes en destinos turísticos y las entradas a parques de entretenimiento, entre otros rubros vinculados a la temporada de vacaciones de invierno. Con el regreso a la actividad habitual en agosto, esas categorías cedieron y aportaron una contribución negativa al índice general, en la medida en que sus precios se retrajeron desde los niveles alcanzados en el pico estacional. El segundo factor corresponde a la moderación en el ritmo de aumento de los alimentos, que venían mostrando en los meses previos alzas semanales cercanas al 0,5% y que en las primeras semanas de agosto se redujeron a 0,3%, para luego recuperar parte de esa calma en la última semana del mes, cuando volvieron a ubicarse en 0,5%. En el balance del mes, el rubro alimentos cerró con una suba cercana al 1,1%, por debajo del 2% que había registrado en julio.

Ahora bien, la fotografía agregada del rubro oculta comportamientos disímiles entre los distintos productos que lo componen. Hacia el final de agosto se registraron aumentos pronunciados en carnes y derivados, con una variación del 3,7%, en frutas, que se incrementaron 2,9%, y en pescados, con una suba del 2,4%, de acuerdo con el seguimiento que realizan las consultoras que relevan precios de manera sistemática. Esos incrementos, producidos en las últimas semanas del período bajo análisis, operaron como un contrapeso parcial a la desaceleración general del rubro y limitaron la magnitud de la caída en la variación mensual agregada de los alimentos.

Las cifras acumuladas y la lectura interanual

Con los datos disponibles hasta el momento, la inflación acumulada en lo que va de 2026 se ubicaría en torno al 21%, en tanto que la variación interanual —es decir, la comparación contra el mismo mes del año anterior— se aproximaría al 33%, un guarismo que refleja el arrastre estadístico que dejó la aceleración de precios registrada durante el segundo semestre de 2025 y los primeros meses del corriente año. En julio, esa misma comparación interanual se había ubicado en 19,3%, una diferencia que se explica porque la base de comparación contra agosto de 2025 es sensiblemente más alta que la base contra la que se midió julio, es decir contra julio de 2025. De confirmarse las proyecciones privadas, la dinámica mensual seguirá mostrando una trayectoria descendente, aunque la lectura interanual continuará elevada durante los próximos meses hasta tanto se vayan incorporando a la base de comparación los registros más altos del año pasado.

Qué significa para el empleo

Para el mercado laboral, una inflación mensual perforando el piso del 2% y ubicándose como la más baja del año configura un escenario más ordenado para la discusión paritaria, en la medida en que reduce la incertidumbre sobre la trayectoria de los precios en el corto plazo y facilita acuerdos salariales con cláusulas de ajuste más previsibles. No obstante, la variación interanual cercana al 33% sigue ejerciendo presión sobre la recuperación del poder adquisitivo de los salarios formales y sobre la dinámica de los acuerdos ya firmados, en particular sobre aquellos que contemplan revisiones periódicas atadas a la evolución del IPC. En paralelo, la persistencia de subas pronunciadas en productos específicos de la canasta de alimentos, como carnes, frutas y pescados, implica que la presión sobre el ingreso disponible de los hogares se mantiene concentrada en segmentos específicos del consumo, con efectos diferenciados sobre los sectores asalariados formales y sobre los trabajadores informales y de menores ingresos, que destinan una proporción mayor de su presupuesto a esos rubros.

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Tomás PughEconomía e industria

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