La Justicia decretó la quiebra de Carsa y la suerte de Musimundo queda en manos de sus acreedores
El Juzgado Civil y Comercial N° 23 de Resistencia resolvió convertir en quiebra el concurso preventivo de la firma que controla la cadena de electrodomésticos, con una deuda concursal de 63.500 millones de pesos y más de un centenar de puestos de trabajo ya comprometidos por el cierre de veinte locales en el nordeste.

Una deuda concursal de 63.500 millones de pesos y un historial reciente de cierres de sucursales terminaron por configurar el cuadro de cesación de pagos que derivó, el 2 de septiembre de 2026, en la declaración de quiebra de Carsa S.A., la sociedad que controla la cadena de electrodomésticos Musimundo. La resolución fue adoptada por el Juzgado Civil y Comercial N° 23 de Resistencia, que revocó la apertura del concurso preventivo que la propia empresa había obtenido en julio del año pasado con el propósito de reorganizar sus pasivos.
El tribunal fundó su decisión en hechos reveladores del estado de cesación de pagos, en los términos del artículo 79, inciso 4°, de la Ley de Concursos y Quiebras, y consideró inviable la prosecución del proceso concursal. A partir del fallo, el expediente fue recaratulado como "CARSA S.A. s/ Quiebra", y la sindicatura a cargo del Estudio Contable Benítez continuará interviniendo en la liquidación del patrimonio social.
Un deterioro que se arrastraba desde antes del concurso
La situación financiera de la compañía venía deteriorándose desde antes de la presentación concursal, tal como lo reconocieron los propios administradores al describir el cierre de veinte sucursales en el nordeste del país. Las bocas cerradas pertenecían a plazas de Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones, en muchos casos localidades donde la marca contaba con más de un local, motivo por el cual la firma los calificó como puntos duplicados. Según allegados a la sociedad, esos cierres dejaron más de cien puestos de trabajo afectados, una cifra que, comparada con la planta total, representa una merma significativa en la estructura operativa de la cadena en esa región.
En paralelo, la empresa había negociado en las semanas previas la venta de cuarenta y cinco sucursales a los propietarios de On City, cadena surgida del recambio de marca de Electrónica Megatone. La operación, que hubiera permitido mantener parte de la red de locales en funcionamiento, no llegó a concretarse. Ante ese fracaso, el directorio aprobó el 26 de agosto un plan de reducción de estructura que la sindicatura tomó en consideración antes de que el juez dictara la quiebra.
Composición de la deuda y calendario del proceso
La masa de créditos verificados en el concurso ascendía a 63.500 millones de pesos, mientras que a fines de mayo de 2026 los pasivos bancarios sumaban aproximadamente 3.060 millones de pesos, con el Banco Nación como principal acreedor, con cerca de 1.549 millones. No se trata de la primera vez que Carsa atraviesa una instancia de este tipo: en 2018 ya había recurrido al concurso de acreedores con una deuda declarada de 900 millones de pesos, un monto que, llevado a términos reales, ilustra la magnitud del deterioro acumulado en el intervalo entre ambos procesos.
- Presentación de pedidos de verificación de créditos: hasta el 6 de noviembre de 2026.
- Informe individual de la sindicatura: previsto para el 30 de marzo de 2027.
- Informe general de la sindicatura: previsto para el 25 de junio de 2027.
Qué significa para el empleo
La conversión del concurso enquiebra abre un escenario complejo para los trabajadores que aún se desempeñan en la red de Musimundo. Los más de cien puestos ya afectados por el cierre de sucursales en el nordeste se sumarán, en el corto plazo, a la incertidumbre que recae sobre el resto de la planta, toda vez que la continuidad operativa dependerá de lo que resuelvan los eventuales compradores de unidades de negocio o de la decisión que adopten los propios administradores de la quiebra respecto de cada uno de los locales en funcionamiento. Para los empleados, el camino de verificación de créditos laborales ante la sindicatura se vuelve, a partir de ahora, la herramienta central para procurar el cobro de indemnizaciones, salarios adeudados y créditos de naturaleza laboral, mientras el expediente avanza hacia sus etapas de realización del activo y distribución proporcional entre los acreedores.
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