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La resistencia se cae primero: qué pasa con el cuerpo cuando se interrumpe el entrenamiento por dos semanas

Una pausa breve no borra los meses de esfuerzo, pero el sistema aeróbico responde antes a la falta de actividad que la fuerza muscular, según especialistas en medicina deportiva consultados.

FP
Florencia PereyraSociedad y educación · · 3 min de lectura
La resistencia se cae primero: qué pasa con el cuerpo cuando se interrumpe el entrenamiento por dos semanas

Volver a calzarse las zapatillas después de un viaje, una lesión menor o una enfermedad suele dejar una sensación incómoda: el cuerpo responde como si hubiera olvidado. Esa percepción, según los especialistas consultados, no significa que el trabajo de meses se haya perdido, aunque tampoco debe ignorarse. La clave está en entender qué se pierde antes y qué se conserva un poco más, para planificar el regreso sin exigir más de lo razonable.

Jesse Shaw, profesor de medicina deportiva de la Universidad de Western States, explicó que las adaptaciones que produce el ejercicio no se erosionan al mismo ritmo. En una conversación difundida por el medio especializado en salud Runners World, el especialista sostuvo que la capacidad aeróbica muestra una caída antes que la fuerza, mientras que la masa muscular suele resistir mejor una interrupción corta.

Qué cambia con el paso de los días

De acuerdo con Shaw, alrededor de las dos semanas de inactividad puede empezar a notarse una baja en la función cardiopulmonar. Quienes vuelvan a correr o pedalear pueden sentir que el aire alcanza menos, que la frecuencia cardíaca sube más rápido o que sostener un ritmo moderado requiere un esfuerzo mayor al habitual.

La fuerza, en cambio, suele mostrar una disminución recién después de tres a cuatro semanas de suspensión completa del ejercicio, según el informe del especialista. La diferencia entre un sistema y otro se vincula con el tipo de adaptaciones centrales y periféricas que cada capacidad demanda: las cardiovasculares dependen más del flujo de actividad reciente, mientras que las musculares conservan mejor su historial.

A quién alcanza y por qué no a todos por igual

Shaw aclaró que esos plazos no funcionan de manera idéntica para todas las personas. La edad y la cantidad de años acumulados de entrenamiento influyen en la velocidad con la que aparece la pérdida. Quienes tienen una trayectoria más larga en actividad física suelen conservar mejor sus adaptaciones durante una pausa breve.

El especialista agregó que las tareas cotidianas, el trabajo manual o los desplazamientos habituales pueden demorar la aparición de pérdidas relevantes de fuerza, a diferencia de lo que ocurre en situaciones de reposo absoluto como una internación o una inmovilidad en cama.

Qué hacer durante la pausa y cómo volver

Andy Stern, entrenador personal consultado por el mismo medio, recomendó que el regreso se enfoque en recuperar energía antes que en volver a los niveles previos. Para eso sugirió sostener una buena hidratación, dormir lo suficiente y sumar movimiento suave, además de reproducir los gestos habituales del entrenamiento con una exigencia menor a la acostumbrada.

  • Mantener un consumo adecuado de proteínas durante la pausa, según Shaw, para colaborar con la conservación de la masa muscular.
  • Incorporar caminatas o movilidad suave como puente entre la inactividad y la vuelta al entrenamiento formal.
  • Reducir la intensidad en las primeras sesiones y aumentar la carga de manera progresiva, propuso Stern.
  • Ajustar las expectativas: los primeros entrenamientos post-pausa suelen sentirse más duros aunque el progreso previo no se haya borrado.

Descanso útil y supercompensación

Shaw también planteó que una interrupción cercana a las dos semanas puede funcionar como parte de un ciclo de preparación. El organismo, dijo, puede aprovechar ese período para recuperarse del desgaste acumulado y llegar a la vuelta con una base que permita mejorar el rendimiento previo, un proceso conocido como supercompensación. El propio especialista aclaró que esa posibilidad no se activa en cualquier pausa ni se obtiene de la misma manera en todos los casos, por lo que conviene no presentarla como una regla general.

Con esos elementos sobre la mesa, la recomendación de los profesionales consultados apunta a tratar la pausa como una etapa del entrenamiento y no como una ruptura. Quien regresa debe esperar una caída transitoria de la resistencia, una conservación razonable de la fuerza y la necesidad de recalibrar la exigencia durante al menos los primeros días.

FP
Florencia PereyraSociedad y educación

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