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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Leo Suar, el apellido que nació de una trabalenguas radial y que su hijo se niega a usar

Toto Kirzner recordó cómo los locutores no podían pronunciar el nombre de su abuelo, el cantante lírico Leibele Schwartz, y terminaron bautizando a la familia con un apodo que se volvió leyenda del espectáculo argentino. Una historia de nombres adaptados, identidades elegidas y tradiciones que se aceptan o se descartan.

EH
Elena HughesCultura y herencia galesa · · 3 min de lectura
Leo Suar, el apellido que nació de una trabalenguas radial y que su hijo se niega a usar

Cuando era chica, en el valle, me contaban que algunos apellidos se ganaban en la mesa familiar y otros, en cambio, nacían en cualquier otro lado: en un barco, en un mercado, en una oficina de inmigración donde alguien escribía lo que podía y no lo que correspondía. Por eso, cuando me crucé con la historia del apellido Suar, no pude evitar pensar que aquel sonido tan criollo, tan de acá, tan nuestro, había empezado como una pelea entre la lengua yidish y los locutores de radio argentinos que no la podían pronunciar. Una pelea que terminó ganando el micrófono, claro, como casi siempre pasa en este oficio.

El protagonista involuntario de esa historia es Leibele Schwartz, cantante lírico de origen judío que construyó su carrera a caballo entre Estados Unidos y Argentina, y a quien los conductores de radio le confesaban, sin mucho rodeo, que su nombre no les salía. Así lo recordó su nieto, el actor Toto Kirzner, al reconstruir el origen del apellido artístico que hoy identifica a toda una generación del espectáculo.

De Schwartz a Suar: una cadena de adaptaciones

“Cuando él iba a la radio le decían Leo Suárez, no les salía Leibele Schwartz ni en pedo. Entonces, era todo Leo Suárez y terminó siendo Leo Suar.”Toto Kirzner

Lo que empezó como un recurso práctico para salir del paso en un estudio terminó convirtiéndose en identidad. Leo Suar fue el nombre con el que su padre construyó la carrera, después de admitir, entre risas, que la versión abreviada era bastante más sencilla de llevar. Y cuando Toto empezó a hacer televisión y teatro, su viejo le propuso la dinastía del sobrenombre, aunque con una duda genuina sobre cómo sonaría.

  • El cantante lírico Leibele Schwartz se topaba repetidamente con la dificultad de que los locutores no lograran pronunciar su nombre.
  • Los conductores de radio optaron por llamarlo Leo Suárez, y con el tiempo la adaptación se simplificó hasta quedar en Leo Suar.,Su padre aceptó el cambio con humor y lo convirtió en su nombre artístico oficial.,Toto Kirzner descartó la sugerencia de usar Suar y mantuvo su apellido real, el que figura en su documento.,Leibele Schwartz grabó más de 30 álbumes y actuó con orquestas sinfónicas de Filadelfia, Israel y Argentina antes de fallecer en 1992.

Sobre esa propuesta, Toto fue directo: “Mi viejo en un momento me decía: ‘Toto Suar nos queda mal’”, recordó el actor, y completó la idea con una definición que parece un pequeño manifiesto personal: “No me siento cómodo. Usemos nuestro apellido. ¿Para qué carajo lo tengo, si no?”. Una frase que cierra el debate y deja claro que, en esta familia, la decisión de llamarse como uno se llama no se negocia, aunque el nombre artístico venga con cierta gloria adosada.

El cantante lírico había tenido una trayectoria notable antes de su muerte, ocurrida el 11 de julio de 1992 a los 59 años: más de 30 álbumes grabados, presentaciones con la Orquesta Sinfónica de Filadelfia, la Sinfónica de Israel y la Sinfónica Nacional Argentina, además de trabajos como actor y jazan. A su lado, la actriz Lilian Keller, su esposa, lo acompañó durante décadas hasta su fallecimiento el 30 de septiembre de 2020, a los 74 años, tras un accidente cerebrovascular. Una historia familiar que se lee, también, como una historia del nombre propio en la Argentina: lo que se recibe, lo que se adapta, lo que se elige y lo que, simplemente, se lleva adelante con orgullo.

Y ahora me toca invitarlos, como siempre que termino una nota de esta sección dedicada a la cultura y la herencia galesa (Cymru, el nombre con el que los propios galeses se refieren a su tierra), porque las historias de apellidos son, en el fondo, historias de identidad: ¿vos usarías el apellido de tu familia si pudiera abrirte puertas, o preferirías construir tu propio nombre, como eligió hacer Toto Kirzner? Los leo, como cada semana, con la misma curiosidad de siempre.

EH
Elena HughesCultura y herencia galesa

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