Magnesio para dormir: por qué se disparó su consumo y qué tan firme es la evidencia detrás del boom
Las ventas de suplementos de magnesio subieron 17% en 2025, según la consultora NBJ, y superaron el ritmo de la melatonina. Especialistas y revisiones sistemáticas recuerdan que los ensayos clínicos son escasos y arrojan resultados contradictorios, por lo que recomiendan cautela antes de incorporarlo a la rutina nocturna.

Florencia Pereyra, Sociedad y educación. Las ventas de suplementos para dormir formulados con magnesio crecieron cerca del 17% durante 2025, de acuerdo con los datos difundidos por la firma de investigación de mercado NBJ. En el mismo período, los suplementos de melatonina también incrementaron su facturación, aunque a un ritmo claramente inferior: aproximadamente un 5%, hasta rozar los 800 millones de dólares en ventas globales, según la misma fuente. La diferencia entre ambos ritmos explicó que el magnesio se posicionara como la novedad más comentada del segmento de inductores del sueño.
Qué cambia
El desplazamiento es relevante porque durante años la melatonina había concentrado la atención tanto de los consumidores como de los especialistas, y ahora el magnesio le disputa ese lugar en las góndolas y en las conversaciones de redes sociales. Los testimonios de usuarios que describen un descanso más profundo y una mañana sin sensación de embotamiento motorizaron buena parte de ese interés. Sin embargo, los especialistas consultados por publicaciones científicas internacionales pidieron tomar esa narrativa con prudencia, dado que la evidencia que la respalda es aún limitada y de calidad dispar.
Qué dice la ciencia sobre el magnesio y el sueño
El magnesio es un nutriente esencial que interviene en la regulación de la presión arterial, del azúcar en sangre y de la función nerviosa y muscular. Una de las hipótesis que circulan en la literatura especializada señala que participa en la modulación de ciertos neurotransmisores vinculados al descanso, con un eventual efecto de calma y de reducción de la tensión muscular. Aun así, la investigación específica sobre su papel como inductor del sueño es escasa y de calidad variable, según coincidieron distintas revisiones citadas por medios como The New York Times.
Un estudio publicado en 2025 dividió a 155 adultos con dificultades para dormir en dos grupos: uno recibió 250 miligramos de glicinato de magnesio entre 30 y 60 minutos antes de acostarse, y el otro un placebo. El grupo tratado con magnesio registró mejoras en sus síntomas de insomnio, aunque los propios autores calificaron el resultado como modesto. Un trabajo anterior, de 2021, siguió a cerca de 4.000 personas durante dos décadas y detectó que quienes consumían más magnesio, ya fuera a través de alimentos o de suplementos, dormían más horas y referían mejor calidad de sueño. No obstante, ese beneficio desapareció al analizar únicamente a los participantes con depresión, y el diseño observacional del estudio impide establecer una relación causal.
- Una revisión de 2022 que reunió nueve estudios concluyó que, si bien algunos trabajos muestran asociación entre el magnesio y un mejor descanso, los ensayos clínicos aleatorios arrojaron resultados contradictorios.
- El Dr. Sujay Kansagra, especialista en medicina del sueño de Duke Health, sostuvo que la exageración pública sobre el mineral está mucho más avanzada que la ciencia objetiva que pueda respaldarlo.
- Sobre la melatonina, el mismo especialista aclaró que la evidencia que la respalda es más firme cuando se trata de trastornos del ritmo circadiano y de desfase horario, aunque la mayoría de los expertos en sueño no la recomiendan como primera línea para el insomnio común.
A quién alcanza y desde cuándo
El auge de las ventas registrado por la consultora NBJ corresponde al año calendario 2025 y describe la evolución del mercado de suplementos, no la de la población efectivamente tratada bajo supervisión médica. La recomendación de los especialistas consultados es que cualquier persona que considere incorporar magnesio a su rutina nocturna lo haga en diálogo con un profesional de la salud, especialmente si toma medicación crónica, ya que el mineral puede interactuar con antibióticos, bifosfonatos y ciertos diuréticos, entre otros fármacos. La moda, en definitiva, corrió más rápido que la evidencia que intenta explicarla, y la prudencia sigue siendo, por ahora, la lectura más responsable del fenómeno.
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