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Más de 2,4 millones de deudores de fintech y billeteras digitales ya cuentan con un plan de refinanciamiento en la Argentina

El sector fintech expuso ante Diputados que nueve de cada diez morosos accedió a algún esquema de salida, y explicó por qué las tasas anuales pueden parecer elevadas aunque el costo real de un crédito corto resulta mucho más bajo.

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Tomás PughEconomía e industria · · 3 min de lectura
Más de 2,4 millones de deudores de fintech y billeteras digitales ya cuentan con un plan de refinanciamiento en la Argentina

En la Argentina cerca de 21 millones de personas tienen acceso a crédito formal, una cifra sin precedentes en el sistema financiero local. De ese universo, 5,8 millones registran algún grado de irregularidad crediticia. Dentro de ese grupo, 2,4 millones mantienen préstamos otorgados por fintech o billeteras digitales, lo que equivale al 16% del total de los créditos en mora del sistema. Frente a ese escenario, el sector informó que el 90% de esos deudores ya cuenta con algún esquema de refinanciamiento, asistencia o alternativa de salida, con el objetivo declarado de evitar que la deuda se convierta en una bola de nieve y de permitir que las personas sigan construyendo historial crediticio.

Por qué las tasas anuales parecen tan altas

La Cámara Argentina Fintech expuso ante la Comisión de Finanzas de la Cámara de Diputados que las fintech y las billeteras no prestan dinero de sus propios usuarios, algo que se encuentra prohibido. En su lugar, toman líneas de crédito de bancos o del mercado de capitales para otorgar financiamiento, y lo hacen a personas con poco o ningún historial previo, muchas veces sin garantías tradicionales. Esa combinación de mayor riesgo y fondeo más costoso se traslada de manera directa a las tasas que paga el usuario final.

Un punto central de la presentación fue la lectura de las tasas nominales. El sector advirtió que la Tasa Nominal Anual (TNA) y la Tasa Efectiva Anual (TEA) no reflejan de forma directa cuánto paga una persona por un crédito de corto plazo. Para conocer el costo real de una operación es necesario mirar en conjunto el monto solicitado, los intereses, los cargos y el plazo de devolución.

  • Un préstamo de 100.000 pesos a 14 días implica un pago total de 109.000 pesos.
  • De ese total, 7.400 corresponden a intereses y 1.600 a impuestos.
  • El costo efectivo para ese período es del 9%.

Sin embargo, al anualizar esa misma operación la TNA se dispara al 194%, la TEA alcanza el 550% y el Costo Financiero Total Efectivo Anual (CFTEA) llega al 850%. Esa diferencia no significa que quien pidió 100.000 pesos termine devolviendo 950.000, sino que si el crédito se renovara de manera continua durante un año entero el costo acumulado sería ese. La distinción resulta clave para entender por qué una operación corta puede mostrar tasas anuales extremadamente elevadas sin que eso traduzca un costo proporcional sobre el bolsillo del usuario.

Crédito regulado versus crédito informal

La entidad también marcó una diferencia entre el crédito regulado y el que opera por fuera del sistema. El primero ofrece contratos, supervisión, derechos del consumidor y canales de reclamo. El segundo puede dejar a las personas sin ninguno de esos respaldos. En ese marco, el sector insistió en que la mora registrada en fintech y billeteras representa apenas el 4% del total de los créditos irregulares del sistema financiero argentino, un peso acotado frente al volumen agregado de incumplimientos.

Qué significa para el empleo

La presencia de más de dos millones de personas con préstamos fintech en situación irregular configura un indicador indirecto sobre la presión financiera que recae sobre los hogares. Para los trabajadores informales y para quienes perciben ingresos por changas o aplicaciones, las fintech suelen el vacío que dejan los bancos tradicionales, y lo hacen a costa de tasas más altas. Que el 90% de esos deudores cuente con un plan de refinanciamiento sugiere un intento del sector por sostener la inclusión sin empujar a esos usuarios hacia la informalidad, donde el crédito resulta más caro y carece de respaldo legal.

TP
Tomás PughEconomía e industria

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