Viernes, 28 de agosto de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕

Viento Sur Noticias

Montevideo le cantó hasta el último «Blumana» a Rubén Rada, el vecino que sabía alegrar a todos

El Palacio Legislativo se abrió durante más de seis horas para despedir a uno de los grandes del candombe y del jazz rioplatense, rodeado de colegas, familiares y una multitud que entró cantando. La historia de una jornada que mezcló dolor, ritmo y el tono festivo que él mismo pidió para su adiós.

EH
Elena HughesCultura y herencia galesa · 27 DE AGO DE 2026 · 3 min de lectura

Me crié escuchando a Rubén Rada en el viejo toca discos del valle, cuando todavía se oía en la radio porteña el «Blumana» que después se volvió himno de varias generaciones, así que cuando me enteré de que Montevideo lo despedía en el Palacio Legislativo no pude menos que pensar en lo que significa para un país entero perder a un vecino tan querido, y eso fue exactamente lo que pasó este jueves veintisiete de agosto en la capital uruguaya, donde una fila que empezó a formarse antes de las dos de la tarde terminó desbordando el Salón de los Pasos Perdidos y la explanada vecina hasta cerca de las nueve de la noche, en un clima que el propio músico había pedido que fuera de alegría más que de tristeza.

El velatorio abrió sus puertas a las catorce en punto y se extendió hasta las veintiuna, con acceso por la puerta principal sobre la Avenida del Libertador, y desde los primeros minutos se vio algo que al periodismo local le costó encuadrar porque no suele pasar: no había caras de funeral cerrado, sino gente que llegaba con flores, con bombos improvisados, con ganas de cantar, y la consigna que se repetía en las redes desde la madrugada, esa palabra en galés que a mí siempre me gusta explicar (Hwyl significa algo así como un arrebato de emoción colectiva, un entusiasmo que se contagia y se vuelve físico), terminó bajando desde los celulares hasta la vereda del Parlamento.

La música no se calló ni un instante

Alrededor de las dieciséis, un grupo de artistas argentinos y uruguayos se acercó al féretro junto a los hijos del músico, su esposa Patricia Jodara y el compositor Jorge Nasser, y lo que empezó como un homenaje íntimo terminó transformándose en un concierto compartido: primero sonó «Blumana», después llegó «Muriendo de plena», y en cuestión de minutos el salón entero se sumó con palmas marcando la clave del candombe, como si la sala entera entendiera que la mejor manera de despedir al autor de esos temas era cantándolos una vez más.

“Nosotros somos medio apagaditos; él era para arriba. Alegría, alegría.”Yamandú Orsi, presidente de Uruguay

Entre los músicos argentinos que viajaron estuvieron León Gieco, Natalia Oreiro y Ricardo Mollo, tres figuras que en algún momento de sus carreras cruzaron camino con el uruguayo, y esa presencia le dio al velatorio un aire de hermandad rioplatense que la jornada necesitaba, porque Rada no fue solo un cantante uruguayo sino un puente cultural entre Buenos Aires y Montevideo, alguien que hacía sentir a la audiencia que el Río de la Plata era una misma vereda con dos costados.

Un duelo oficial y un cortejo hacia el Cementerio del Norte

  • El Palacio Legislativo abrió sus puertas entre las 14.00 y las 21.00 del jueves 27 de agosto, con ingreso por la puerta principal sobre Avenida del Libertador.
  • Los familiares presentes fueron los tres hijos del músico, su esposa Patricia Jodara y el compositor Jorge Nasser, entre otros.
  • El presidente Yamandú Orsi decretó duelo oficial para el jueves y participó del velatorio junto a su gabinete.
  • Rada falleció el miércoles 26 de agosto a los 83 años, tras un mes de internación por una neumonía bilateral.
  • El sepelio se realizará el viernes 28, con un cortejo que partirá a las 11.00 desde la esquina de Isla de Flores y Santiago de Chile, en el barrio Palermo, hacia el Cementerio del Norte.

Yo no estuve ahí, pero desde acá, en esta redacción donde todavía seguimos hablando de cómo se cierra un año de despedidas grandes para la cultura rioplatense, no puedo menos que recomendar a quien pueda ir que se acerque mañana viernes a la esquina de Isla de Flores y Santiago de Chile, en Palermo, para sumarse al cortejo de las once de la mañana, porque hay músicas que se van pero que dejan la ciudad entera tarareando, y a veces acompañar ese tarareo es la forma más respetuosa de decir gracias.

EH
Elena HughesCultura y herencia galesa

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo