Pausas activas y técnicas breves: herramientas para sostener la atención en jornadas exigentes
Especialistas en psicología y neurociencia describen prácticas de corta duración que pueden colaborar con la concentración frente al cansancio diario, aunque aclaran que no sustituyen al acompañamiento profesional cuando el malestar persiste.

Interrumpir una jornada exigente con caminatas, instancias de descanso o ejercicios de orientación atencional aparece como una alternativa concreta para retomar las tareas con menor fatiga, según técnicas y estudios difundidos por profesionales de la psicología clínica y la neurociencia. La periodista Florencia Pereyra, de la sección Sociedad y Educación, repasó las modalidades sugeridas, sus alcances y los límites que presentan frente al estrés cotidiano.
Qué cambia al incorporar una pausa
Cuando sostener la atención se vuelve difícil y el cansancio empieza a pesar, una pausa puede ofrecer un respiro dentro de la jornada, de acuerdo con el material de referencia. La interrupción no requiere una duración fija ni transformarse en una obligación adicional: puede consistir en apartarse de las notificaciones, permanecer unos minutos en silencio o modificar el ambiente, una elección que depende del tiempo disponible y de las preferencias de cada persona.
A quién alcanzan estas prácticas
- Para quienes quedan atrapados en pensamientos repetitivos, orientar la atención hacia el entorno es una alternativa concreta: la técnica 5-4-3-2-1 propone reconocer cinco elementos visibles, cuatro sensaciones de contacto, tres sonidos del ambiente, dos aromas y un sabor, con una respiración pausada previa.
- Personas con oportunidad de salir: una investigación evaluó a trabajadores que pasearon por un parque durante 15 minutos en el horario del almuerzo, a lo largo de diez días laborales consecutivos, y reportó menos fatiga y mayor concentración por la tarde.
- Dentro del hogar o del lugar de trabajo, estirar las piernas, realizar movimientos de movilidad o bailar una canción figuran como opciones para introducir actividad, eventualmente compartidas con alguien de confianza mediante una llamada o un intercambio breve.
- Descanso breve: la neurocientífica Heidi Hanna señaló que mantener los ojos cerrados entre 10 y 15 minutos puede favorecer la recuperación, siempre ajustado a las necesidades personales y sin reemplazar el sueño adecuado.
“La psicóloga clínica Sari Chait explicó que concentrarse en los estímulos sensoriales puede dar cierta distancia respecto de las preocupaciones, aunque no elimina su causa.”Sari Chait, psicóloga clínica
Desde cuándo conviene buscar acompañamiento profesional
El límite de estas prácticas aparece cuando el malestar continúa, se intensifica o interfiere con el sueño, el trabajo o los vínculos, advirtió la terapeuta Tyana Tavakol, quien recomendó considerar una consulta profesional si los intentos personales no logran revertir la situación. En la misma línea, el material consultado aclaró que quienes hicieron ejercicios de relajación también mostraron mejoras frente a sus pausas habituales, aunque los resultados no garantizan un efecto inmediato ni idéntico para todos los contextos.
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