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Por qué algunas personas recuerdan sus sueños y otras no: lo que reveló un estudio con 217 adultos seguidos durante quince días

Una investigación publicada en Communications Psychology identificó que la frecuencia con la que se recuerda lo soñado depende de rasgos individuales como la edad y la divagación mental, pero también de cómo se durmió cada noche y de qué estímulos aparecen al despertar.

FP
Florencia PereyraSociedad y educación · · 2 min de lectura
Por qué algunas personas recuerdan sus sueños y otras no: lo que reveló un estudio con 217 adultos seguidos durante quince días

Florencia Pereyra.- Algunas personas se despiertan con escenas nítidas de lo que soñaron; otras apenas conservan una sensación difusa o no recuerdan nada. Durante años, esa diferencia se atribuyó al azar, pero un estudio reciente muestra que hay factores concretos detrás, según informó Communications Psychology, la revista del grupo Nature que difundió los resultados de la investigación.

Qué cambia: el recuerdo del sueño no es aleatorio

El trabajo, publicado por Communications Psychology, analizó a 217 adultos sanos de entre 18 y 70 años durante quince días. Cada mañana, los participantes registraban si recordaban haber soñado y con qué nivel de detalle. En paralelo, el equipo de investigación recopiló datos demográficos, psicológicos y del sueño mediante dispositivos de monitoreo y pruebas específicas, de acuerdo con la metodología descrita en el informe.

Los resultados, según Communications Psychology, mostraron que las personas con una actitud más atenta hacia sus sueños y con mayor tendencia a la divagación mental -entendida como la inclinación de la mente a encadenar pensamientos de forma espontánea en lugar de mantenerse en el foco inmediato- recordaban lo soñado con mayor frecuencia. La edad también resultó un factor relevante: a medida que avanza, cambia la facilidad para retener el contenido onírico al despertar, según el informe.

A quién alcanza: factores individuales y variables del sueño

  • Rasgos individuales: la divagación mental y la actitud atenta hacia los propios sueños elevan la frecuencia con la que se recuerda lo soñado, según Communications Psychology.
  • Edad: el informe señala que la capacidad de retener el contenido onírico al despertar varía a lo largo de la vida.
  • Vulnerabilidad a la interferencia: la facilidad con que un recuerdo del sueño es desplazado por estímulos inmediatos al despertar, como la luz, el ruido o el pensamiento consciente, determina si el contenido se pierde antes de consolidarse, de acuerdo con el estudio.
  • Estructura del descanso: quienes presentaban episodios de sueño más largos, con menor proporción de sueño profundo (la etapa N3, asociada a la recuperación física y cerebral) y mayor presencia de fases más livianas, despertaban con más recuerdos de sus sueños, según Communications Psychology.

Desde cuándo: dos experiencias distintas al despertar

El estudio también distinguió entre dos experiencias que suelen confundirse. Una es recordar el contenido concreto: escenas, acciones, emociones. La otra es lo que el informe denomina como "sueño blanco": despertar con la certeza de que algo ocurrió durante la noche, pero sin poder recuperar ningún detalle. Esa segunda experiencia fue más frecuente en ciertos grupos y permitió confirmar, según Communications Psychology, que soñar y recordar lo soñado no son lo mismo.

En conjunto, la investigación, publicada por Communications Psychology, sugiere que el recuerdo onírico depende de una combinación entre características estables de cada persona -como la edad y la tendencia a la divagación mental- y de condiciones cambiantes noche a noche, como la proporción de sueño profundo, la duración de los episodios de descanso y los estímulos que aparecen en los primeros instantes tras despertar.

FP
Florencia PereyraSociedad y educación

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