Preparados caseros con ortiga y ajo: la fórmula del INTA para mantener a raya las plagas del jardín durante los meses cálidos
Con la llegada de la primavera y el verano se intensifican los hongos, los insectos y los ácaros en huertas y jardines. El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria difunde una serie de recetas de elaboración doméstica que, sin sustituir a los agroquímicos, sirven como herramienta de prevención y de control en los primeros estadios de cada afección.

Florencia Pereyra, sección Sociedad y educación, repasa las recomendaciones difundidas por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en torno a los preparados de origen casero que pueden aplicarse en huertas y jardines domésticos con el objeto de contener el avance de plagas y enfermedades durante los meses de mayor calor, sin recurrir de manera sistemática a productos de síntesis química.
Qué cambia en el jardín con la llegada del calor
De acuerdo con el informe del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria que da sustento a esta nota, la primavera y el verano configuran dos escenarios fitosanitarios diferenciados. Durante los meses templados, la coincidencia entre temperaturas en ascenso y niveles elevados de humedad configura un ambiente propicio para la proliferación de hongos, mientras que en la estación estival el progresivo aumento del calor y la disminución de la humedad relativa generan condiciones más secas que favorecen la multiplicación de insectos y ácaros, los cuales disponen además de una mayor abundancia de frutos y tejidos verdes para alimentarse.
A quiénes alcanzan las recomendaciones
El material del INTA está dirigido específicamente a responsables de huertas familiares y jardines domésticos que buscan alternativas de bajo costo y de elaboración sencilla para mantener las poblaciones de organismos perjudiciales por debajo del umbral de daño económico, entendido como la densidad a partir de la cual las pérdidas comienzan a resultar significativas. La propia aclaración del instituto indica que estos métodos no reemplazan a los productos químicos cuando la infestación es severa, pero sí resultan efectivos como estrategia preventiva y en los primeros estadios del problema.
- Purín fermentado de ortiga: se elabora con un kilo de ortiga fresca —o entre 100 y 200 gramos si se utiliza seca— en diez litros de agua, se deja fermentar a la sombra entre siete y doce días con revoluciones diarias hasta que desaparezcan las burbujas y, antes de pulverizar, se diluye en partes iguales con agua. Controla pulgones y hongos, aporta nutrientes al suelo y exige el uso de guantes durante su preparación.
- Macerado concentrado de ajo con alcohol: combina una cabeza entera de ajo licuada con medio litro de agua y medio litro de alcohol, reposa siete días en la heladera, se filtra y, al momento de aplicar, se diluyen 100 mililitros por litro de agua con un agregado de jabón blanco neutro como adherente. Actúa contra ácaros, pulgones, mosca blanca, orugas y hongos.
- Decocción de cáscara de naranja: se hierve la cáscara de una naranja en medio litro de agua durante diez minutos y el líquido resultante se aplica sobre pulgones y cochinillas.
- Macerado de cebolla: se dejan reposar dos o tres cebollas medianas en agua hirviente durante un período de hasta 48 horas para luego pulverizar contra pulgones y hongos.
- Infusión de ruda y salvia: se prepara en partes iguales y se aplica sin proceso de fermentación para el control de pulgones.
Desde cuándo y cómo aplicar los preparados
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria enfatiza tres condiciones de elaboración que deben respetarse antes de iniciar cualquier macerado: utilizar exclusivamente recipientes de plástico, vidrio o cerámica, dado que los metálicos pueden liberar elementos tóxicos para las plantas; preparar las mezclas en un lugar ventilado y protegido de la luz solar directa; y filtrar el líquido de manera prolija antes de cargarlo en el pulverizador, con el fin de evitar que los restos sólidos obstruyan la boquilla del rociador. La aplicación de los preparados se recomienda de forma preventiva desde el inicio de la primavera, en coincidencia con el repunte de la humedad, y se prolonga durante el verano, cuando se intensifica la presencia de artrópodos.
Qué tener presente antes de usar ortiga
La nota técnica del INTA subraya que, aunque la ortiga constituye la base de uno de los preparados más difundidos, su manipulación requiere el empleo de protección en las manos, dado que el contacto directo con la planta fresca puede producir irritaciones cutáneas. Una vez completado el proceso de fermentado y posterior dilución, el líquido obtenido pierde esas propiedades urticantes y puede aplicarse sobre el follaje sin riesgo para el operario.
En síntesis, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria pone a disposición de los usuarios domésticos un conjunto de recetas que, elaboradas con ingredientes habituales en la cocina o en la propia huerta —ortiga, ajo, alcohol, cáscara de naranja, cebolla, ruda y salvia—, permiten complementar las estrategias de manejo integrado de plagas y enfermedades durante los períodos del año en los que la presión de hongos, insectos y ácaros se vuelve más pronunciada.
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