Viernes, 28 de agosto de 2026
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Rubén Rada se fue y dejó una lección para los que vienen: la música no se jubila, se reinventa

El músico uruguayo murió a los años de haber marcado la historia del candombe y el jazz latino, pero sus últimas palabras sobre los artistas jóvenes —a los que admiró sin nostalgia y con la franqueza del maestro— son las que hoy resuenan con más fuerza. Un repaso por sus frases sobre Tini, Trueno, Wos, Catriel y el futuro de la música popular.

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Elena HughesCultura y herencia galesa · 26 DE AGO DE 2026 · 3 min de lectura

A veces uno piensa que la música rioplatense es una especie de río largo que va cambiando de nombre según la zona por donde pasa, y cuando se va uno de los viejos caudales —como se fue esta semana Rubén Rada— el agua se mueve raro unos días, como buscando por dónde retomar el cause. Yo me crié en el valle escuchando cassettes destartalados de música uruguaya en la casa de mis abuelos, donde un cassette era 'casete' (la palabra galesa para designar ese objeto chiquito y cuadrado que guardaba canciones enteras) y la radio era casi un miembro más de la familia, así que cuando confirmé la noticia de su muerte sentí esa mezcla rara que mezcla respeto, gratitud y una especie de orgullo algo tontón por haber compartido época con alguien así.

Una mirada sin rencor hacia los pibes que rompen

Lo que más me llamó la atención de Rada en sus últimas apariciones públicas no fue la nostalgia —que nunca le gustó—, sino la alegría genuina con la que hablaba de los artistas que hoy llenan estadios. En varias entrevistas dejó un mapa de nombres que para él eran la prueba de que la música popular estaba más viva que nunca: Tini, Trueno, Wos, Conociendo Rusia, Nafta y Catriel. "Hay un montón de pibes nuevos que son maravillosos, a los cuales quiero mucho", dijo, y no era una frase de compromiso: cuando iba a Montevideo se juntaba con Ricardo Mollo y con El Plan de la Mariposa, los iba a ver, los escuchaba, los trataba como pares.

“Todo tiempo pasado no fue mejor. El mejor tiempo es el que viven los jóvenes ahora porque es el tiempo de ellos.”Rubén Rada

Esa manera de mirar el presente era casi una declaración de principios en un músico que había sido contemporáneo de varias revoluciones sonoras. Rada no se quejaba de las herramientas nuevas ni de los ritmos que él no había inventado; al contrario, contó con una sonrisa enorme que grabó una canción con un rapero que después acumuló quince millones de reproducciones, y que sus propios nietos le habían dicho que recién ahí "se había ido para arriba". Esa anécdota, más allá de lo simpática, tenía una enseñanza enorme: para Rada, leer el presente con otras claves no era traicionar el pasado, era hacerle honor.

La advertencia que dejó a los que están empezando

  • Que se diviertan, pero que se acuerden que no pueden quedarse en ese lugar.
  • Que después del primer éxito tiene que venir otra cosa, porque si no la gente no les cree.
  • Que la evolución no es opcional: es la única forma de sostener una carrera a lo largo del tiempo.
  • Que ser reconocido por los músicos del mundo es un honor enorme, aunque el público masivo no siempre te acompañe.

La última de esas frases es casi una autorretrato: Rada reconoció sin drama que él era más conocido por sus colegas que por el gran público, y lo dijo con la tranquilidad del que sabe que construyó algo serio. "Me conocen todos los músicos del mundo, pero no el público", admitió, y en esa confesión había más orgullo que queja, porque para él la música era —y sigue siendo— un oficio que se valida primero en los pares y después, con suerte, en la calle.

Me gusta pensar que Rada se fue dejándonos esto: una forma de mirar la música sin soberbia y sin miedo, con la certeza de que cada generación tiene su propio sonido y de que el verdadero lujo es seguir curioso hasta el final. Si alguna vez pasan por el Río de la Plata y se cruzan con un pibe tocando un ritmo raro en una vereda de Montevideo, dense un minuto para escucharlo con la misma atención que le habría puesto él. Seguramente van a entender mejor por qué este muchacho montevideano fue tan importante, y por qué su partida deja un hueco que la música joven va a tardar en terminar de procesar. Los espero del otro lado del mostrador, como siempre, para charlar de lo que viene.

EH
Elena HughesCultura y herencia galesa

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