Sabalenka y la Bruja de Astaná: el cemento de Nueva York tiene dueño
La bielorrusa va por su tercer US Open al hilo y la kazaja debutará como número 1 del mundo. Se enfrentan este sábado en la final femenina del último Grand Slam del año.

Arrancó la semana con viento a favor y termina con el viento en contra: Aryna Sabalenka defiende corona en Flushing Meadows, pero el sábado no la espera cualquier rival. La espera Elena Rybakina, nueva número 1 del ranking WTA, que le sacó el sillón después de 99 semanas seguidas sentada arriba. Duelo de potencias, puro cemento neoyorquino, sin redes ni excusas.
La bielorrusa resolvió las semifinales sin demasiado teatro. Le ganó a Jessica Pegula por 7-5 y 6-2 en una hora y pico de partido, con un primer set ajustado que destrabó en el duodécimo juego y un segundo parcial donde pasó la topadora. Número 3 del mundo, Sabalenka llega a su cuarta final consecutiva en Nueva York. Si levanta el trofeo, serán tres al hilo en el Arthur Ashe, un papelón estadístico que la pondría a la altura de las leyendas más dueñas del torneo.
Rybakina tuvo que sudar
Del otro lado, la kazaja arrancó perdiendo. Coco Gauff, empujada por el público local, se llevó el primer set por 6-4 y durante un rato pareció que la localía iba a pesar. Pero Rybakina se rearmó desde el fondo, mejoró el primer servicio y se quedó con los dos siguientes por 6-4 cada uno. Final 4-6, 6-4 y 6-4 para la nueva reina del circuito, que además se dio el lujo de desplazar a Sabalenka de la cima del ranking.
- Sabalenka vs. Pegula: 7-5 y 6-2, en poco más de 80 minutos.
- Rybakina vs. Gauff: 4-6, 6-4 y 6-4, con remontada incluida.
- Sabalenka busca su tercer US Open consecutivo, el cuarto título en Flushing Meadows contando 2024.
- Rybakina debuta como número 1 del mundo después de 99 semanas de Sabalenka en la cima.
- La final se juega este sábado en el estadio Arthur Ashe de Nueva York.
Estilos que se chocan
La final es un cruce de perfiles opuestos. Del lado de Sabalenka, la potencia bruta, los tiros desde el fondo que revientan la pelota y la agresividad sin pausa. Del lado de Rybakina, la solidez defensiva, los servicios profundos y esa paciencia kazaja para esperar el error. Se conocen, se han repartido golpes y el cemento rápido de Nueva York no perdona a ninguna de las dos. Va a ser punto a punto.
Yo me guardo el pronóstico para el café del sábado a la mañana, pero te lo digo de una: cuando hay dos monstruas así, el favoritismo es un chiste. La que viene, en este caso, es la final: sábado, Arthur Ashe, cemento caliente y dos tenistas que pueden hacer historia. Que gane la mejor.
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