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Viernes, 16 de octubre de 2026
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San José: un finde entrerriano para mojarse en termas, probar vinos y volver con historia bajo el brazo

Sobre la costa del río Uruguay, la localidad combina un complejo termal con 12 piscinas, bodegas con cepa de inmigrantes suizos y un molino del siglo XIX que todavía cuenta cómo se molía el trigo cuando el viento no alcanzaba.

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Diego RobertsTurismo · · 4 min de lectura
San José: un finde entrerriano para mojarse en termas, probar vinos y volver con historia bajo el brazo

Les cuento lo que fui armando para una escapada corta a San José, en el sudeste de Entre Ríos, ahí nomás del río Uruguay y a pocas horas de Buenos Aires. La localidad integra la región turística Tierra de Palmares y es vecina de Colón y Villa Elisa, así que se puede sumar al circuito termal clásico de la zona sin grandes desplazamientos.

Mi idea fue armar la jornada en tres bloques: un poco de historia y aire libre por la mañana, termas y relax al mediodía, y un cierre con vino y tapeo entrerriano. Todo se mueve a distancias cortas, así que se hace caminando, en remis o con el auto estacionado en el casco histórico durante todo el día.

Empezar por el Molino Forclaz, la historia que todavía gira

El Museo Provincial Molino Forclaz fue mi primera parada. El predio tiene cinco hectáreas y conserva la vivienda familiar y el molino de viento que levantó Juan Bautista Forclaz para moler trigo y maíz. Lo que más me gustó de la visita guiada es ese dato casi de novela: como los vientos de la zona no alcanzaban para moverlo, la familia tuvo que volver al sistema de molienda original, pero ahora tirado por mulas. Es una perlita para entender la vida de los colonos.

Hay que mirar el calendario antes de ir: en algunas fechas se suman representaciones a cargo de vecinos del pueblo, y durante el verano organizan recorridos nocturnos con velas, faroles y candelabros, una opción muy linda para quienes piensen viajar en enero o febrero.

Termas San José, la excusa para no hacer nada y sentirse bien

A unos cinco minutos del casco histórico está Termas San José, el corazón de la escapada. El complejo tiene 12 piscinas y varios miradores sobre el río Uruguay, así que el plan es dejarse llevar: agua caliente, paisaje verde y cero reloj.

El pase que probé se llama experiencia eno-termal e incluye acceso a todas las piletas, un área exclusiva de relajación, batas, toallas y un tratamiento facial de vinoterapia en Spa Acqua Termal. Para coronar, en el restaurante Entre Fuegos te sirven un vino entrerriano con tapeo regional, ideal para ese horario en el que el cuerpo pide pausa y el alma pide copa.

Vinos, viñedos y la huella de los inmigrantes suizos

La movida vitivinícola de San José es una de las cosas que más sorprende. La tradición arranca con los colonos que se instalaron en la zona a mediados del siglo XIX, y se mantiene viva en bodegas como Vulliez Sermet, donde la visita guiada está incluida en el pase termal. Entre las cepas que aparecen en las etiquetas de la región están Pinot Noir, Chardonnay, Tannat y Marselan, una paleta bien amplia para probar varios vuelos de copa.

Como dato práctico: el mismo pase suma beneficios en otros establecimientos y contempla el alojamiento entre viñedos de Los Franco Suizos, una alternativa interesante para quien quiera amanecer entre parrales en lugar de en un hotel clásico.

  • Molino Aventuras: para mover el cuerpo con palestra, tirolesa, puentes aéreos, escaleras móviles y un mangrullo con vista al paisaje.
  • Centro Municipal de Artesanos: para llevarse algo hecho a mano, hay cerámica, madera, cuero y lana trabajados por vecinos de la zona.
  • Paseo por el casco histórico: la plaza principal y los edificios ligados a la colonización europea bien valen una caminata tranquila.
  • Bodegas de la zona: varias ofrecen degustaciones y venta directa de botellas, conviene ir preguntando horarios al llegar.

Dónde comer, mi recomendación final

Después de varias visitas siempre termino volviendo a Entre Fuegos, dentro del mismo complejo termal, porque combina dos cosas que en San José son casi obligatorias: vino de la zona y un tapeo con productos entrerrianos. Si la idea es comer fuera del predio, en el casco histórico y alrededor hay comedores familiares con platos de la cocina criolla, como el asado, las pastas caseras y el pescado de río, todo a precios razonables para una escapada de fin de semana.

San José tiene una ventaja que a mí, como porteño cansado, me resulta clave: todo está cerca. En un día se puede pasar del molino a las piscinas, de las piscinas a la bodega y de la bodega a la mesa, sin largas rutas de por medio. Es un destino que convida a bajar un cambio y dejar que el río Uruguay marque el ritmo.

DR
Diego RobertsTurismo

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