Sangre, colmillos y distintas formas de mirarlos: un paseo por las series de vampiros
De Drácula a Castlevania y desde el humor neozelandés hasta el anime más extremo, las pantallas chicas ofrecen versiones muy distintas de una criatura que nunca deja de reinventarse.

De chico, en el valle, escuchaba historias de aparecidos que se contaban alrededor de la mesa los domingos, cuando la lluvia no dejaba salir a nadie. Eran relatos de sombras y de criaturas que volvían, y uno aprendía a convivir con lo sobrenatural como quien convive con la niebla. Por eso, cuando me piden repasar las series de vampiros que circulan en las plataformas, siento que estoy volviendo a esa mesa: hay sangre, sí, pero también humor, peleas de clanes y animaciones que parecen cuadros en movimiento. La idea es simple: ordenar lo que hay, contar qué ofrece cada propuesta y dejar que cada uno elija por dónde quiere dejarse morder.
Comedia y vida cotidiana entre no muertos
Si hay una serie que se ganó el cariño del público con una premisa disparatada, esa es Lo que hacemos en las sombras. La comedia creada por Jemaine Clement y Taika Waititi traslada a la televisión el universo de vampiros que ambos habían llevado al cine, con un grupo de roommates que llevan siglos compartiendo departamento y peleándose por la limpieza de la guarida. La versión para TV, que ya va por varias temporadas, mantiene el mismo tono de falsa documental y suma personajes entrañables como Nandor, Laszlo, Nadja, Colin Robinson y Guillermo. El elenco reúne a Kayvan Novak, Matt Berry, Natasia Demetriou, Harvey Guillén, Mark Proksch y Kristen Schaal, y cada capítulo es una pequeña clase de cómo hacer reír sin perder el romanticismo gótico del género. La palabra galesa hiraeth aparece a veces cuando uno extraña lugares que ya no existen, y eso es lo que sienten estos vampiros con su castillo de Staten Island: melancolía con risa.
Adaptaciones literarias y terror con pedigree
Cuando se habla de vampiros, Drácula es el nombre inevitable. La versión que Mark Gatiss y Steven Moffat idearon para la BBC y Netflix respeta al conde de Bram Stoker pero lo mira con ojos contemporáneos: tres episodios de noventa minutos que funcionan como una trilogía cerrada, con Claes Bang en el papel central, Dolly Wells como la hermana del doctor Van Helsing y John Heffernan completando un reparto muy británico. En otro registro, NOS4A2 toma como punto de partida la novela de Joe Hill, hijo del legendario Stephen King, y la convierte en una serie donde la música de Mike Patton funciona como arma sobrenatural. La creadora Jami O'Brien combinó efectos prácticos con una estética de pueblo chico de Estados Unidos, y le dio a Ashleigh Cummings el protagónico junto a Zachary Quinto como el villano Charlie Manx, un personaje que se lleva niños a un mundo navideño y retorcido.
Gótico victoriano, kung fu y animación
Para los que gustan del terror con estética de pintura al óleo, Penny Dreadful sigue siendo una parada obligada. John Logan tejió una ficción que cruza a Frankenstein, Dorian Gray, Drácula y otros personajes del siglo XIX en una Londres donde los monstruos también tienen sentimientos. Eva Green, Timothy Dalton, Reeve Carney, Rory Kinnear y Billie Piper encabezan un reparto que entiende que el género se sostiene con buenas actuaciones y diálogos afilados. Del lado más extremo, el director japonés Sion Sono imaginaló Tokyo Vampire Hotel como un choque entre clanes vampíricos, kung fu y un erotismo muy explícito, con Ami Tomite, Yumi Adachi, Megumi Kagurazaka y Kaho en el elenco. Y para los amantes de la animación, Castlevania toma el videojuego de Konami de los años ochenta y lo convierte en anime para adultos, con libretos del polémico Warren Ellis y voces de Richard Armitage, James Callis, Graham McTavish y Theo James. La acción es despiadada y el dibujo tiene esa elegancia oscura que funciona muy bien en el género.
Guía rápida para elegir
- Si querés reírte con vampiros que llevan siglos peleándose por quién lava los platos, Lo que hacemos en las sombras es tu serie.
- Si buscás una versión fiel y elegante del mito original, la Drácula de Gatiss y Moffat es la opción más literaria.
- Si te atraen los pueblos chicos con secretos y villanos que secuestran chicos, NOS4A2 tiene el tono justo de Joe Hill.
- Si preferís Londres victoriana con monstruos clásicos cruzando historias, Penny Dreadful no defrauda.
- Si te tienta el anime oscuro y la acción extrema, Castlevania convierte un videojuego en una serie adulta y atmosférica.
- Si lo tuyo es el exceso japonés con clanes enfrentados y artes marciales, Tokyo Vampire Hotel va directo al grano.
Como ves, los vampiros en la pantalla chica no son una sola cosa: hay lugar para el humor, el terror clásico, la animación y hasta el anime más desatado. Si te dio curiosidad por alguna de estas series, mi consejo es que elijas una esta misma noche, te prepares un té bien caliente y te dejes llevar por los colmillos que más te tienten. Al fin y al cabo, en el valle uno aprendía que a las criaturas hay que mirarlas de frente, aunque sea desde el sillón.
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