Seis espectadores, treinta dólares y un misterio enterrado en el desierto: la leyenda cinematográfica de «Zyzzyx Road»
Un thriller de bajo presupuesto, un crimen en Las Vegas y un estreno tan pequeño que casi nadie lo vio: la historia de una película que perdió en Estados Unidos pero encontró su público en el mundo.

Cuando era chica y caminaba con mi abuelo por el valle del río Chubut, me contaba que en Gales hay una palabra para nombrar a esas cosas mínimas que terminan siendo más grandes de lo que parecían: «bach» (un arroyito, una corriente chica). Algo así me pasa cada vez que me cruzo con historias como la de «Zyzzyx Road», una película que en su estreno estadounidense juntó apenas seis personas en una sala de Dallas y, sin embargo, se convirtió con los años en una de las anécdotas más citadas de Hollywood. Hoy quiero recorrerla con ustedes, porque detrás de esos números hay un crimen, un cadáver que desaparece y una estrategia comercial que terminó dando sus frutos, aunque no donde su director lo había imaginado.
La película fue escrita, producida y dirigida por John Penney, y gira en torno a una pareja que decide matar al exnovio de ella y enterrarlo en una carretera desolada del desierto de Nevada, muy cerca de Las Vegas. Cuando los protagonistas vuelven al lugar para recuperar el cuerpo y borrar las últimas huellas, se encuentran con la sorpresa que sostiene toda la trama: el cadáver ya no está allí. Sobre ese punto de partida, Penney construyó un thriller de bajo presupuesto que se rodó en apenas veinte días del verano de 2005, en el calor seco del desierto de Mojave.
Un elenco que después sería enorme
El reparto reúne a tres nombres que, mirados en perspectiva, llaman la atención por lo que cada uno terminó representando en el cine posterior. El papel principal lo interpreta Leo Grillo, actor conocido por su trabajo con animales y por una carrera vinculada al activismo en defensa de fauna silvestre. A su lado aparece Katherine Heigl, que por entonces daba sus primeros pasos en Hollywood y estaba a punto de dar el salto que la volvería famosa: aceptó participar en «Zyzzyx Road» después de que Thora Birch, la actriz inicialmente elegida, rechazara el rol. Para completar el triángulo está Tom Sizemore, un actor de carácter que llegaba con una trayectoria que incluía títulos como «Rescatando al soldado Ryan» y «Heat», dos películas que ya forman parte del cancionero del cine estadounidense de los años noventa.
El estreno más pequeño de la historia
- La película se exhibió en un único cine de Estados Unidos: el Highland Park Village Theater de Dallas.
- La sala fue alquilada por mil dólares para una función diaria al mediodía, durante una semana.
- Las entradas se vendían a cinco dólares cada una.
- Las proyecciones comenzaron el 25 de febrero de 2006 y terminaron el 2 de marzo.
- En toda esa semana asistieron exactamente seis personas.
La recaudación de esa semana fue, entonces, de treinta dólares en la puerta. Pero la cifra es aún más pequeña si se ajusta un detalle simpático: entre los espectadores estaba Sheila Moore, la maquilladora de la producción, acompañada por una amiga. Leo Grillo les devolvió personalmente el importe de las dos entradas, de modo que, una vez descontada esa devolución, la ganancia neta de la exhibición en Estados Unidos quedó en veinte dólares. Es, probablemente, uno de los estrenos más chicos que recuerde la historia del cine comercial.
Una estrategia pensada para mirar hacia afuera
El contexto, sin embargo, cambia por completo la lectura de esos números. Grillo no buscaba hacer una carrera de boletería en el mercado interno: su intención era generar ingresos en el circuito internacional para financiar futuros proyectos cinematográficos vinculados con animales, su verdadera pasión. El estreno en Dallas funcionaba, en ese sentido, como un paso formal necesario para habilitar la venta de la película en el exterior. Y esa venta terminó llegando: los derechos internacionales para DVD sumaron alrededor de 368.000 dólares en 23 países, una cifra que, comparada con los 1,2 millones de dólares que costó producir el film, no la salva pero sí la rescata del fracaso absoluto.
“Veinte dólares de ganancia en una sala de Dallas, pero 368.000 dólares repartidos entre 23 países: a veces la historia de una película se escribe del lado que nadie esperaba.”Elena Hughes
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