Tini Stoessel se detuvo en el escenario de El Salvador y le habló al público sobre la depresión que atravesó
Durante un show de su gira FUTTURA, la cantante contó que recibió un diagnóstico de depresión, que sigue en tratamiento y vinculó ese proceso con la grabación de su último álbum. Pidió a los asistentes que pidan ayuda y se dio tiempo para repasar el papel de su entorno y de cada uno en la propia recuperación.

Tengo que confesarles que me crié escuchando historias de gente que cantaba en galés mientras araba la tierra, y siempre me llamó la atención esa costumbre tan galesa de hablar desde el alma en pleno trabajo (hwyl, ese fuego que se siente cuando alguien dice lo que siente sin guardárselo). Por eso, cuando me topé con el video de Tini Stoessel deteniendo su show en El Salvador para hablar sin vueltas de su depresión, sentí que estaba viendo un ejercicio de esa misma honestidad, esa misma entrega de pueblo chico que te mira a los ojos. Acá les cuento qué dijo, cómo lo dijo y por qué me parece que vale la pena escucharlo con atención, porque no es un escándalo, ni un golpe de efecto: es una mujer en un escenario hablando de algo que muchos callan.
Una pausa en medio del show para hablar de salud mental
En el marco de su gira FUTTURA, Tini Stoessel hizo una pausa en su presentación en San Salvador para dirigirse al público con un mensaje personal y muy crudo. La cantante reveló que atravesó una depresión diagnosticada y que sigue en tratamiento, y lo dijo con una naturalidad que a mí, al menos, me dejó pensando en cuántos shows de los que vemos cada año esconden, detrás de las luces, un peso parecido. Yo pasé por un proceso que se llama depresión diagnosticado, y a día de hoy sigo con psiquiatra, con psicóloga, dijo desde el escenario, y ese arranque ya marca un tono: no es un lamento, es un parte médico.
“Yo pasé por un proceso que se llama depresión diagnosticado, y a día de hoy sigo con psiquiatra, con psicóloga.”Tini Stoessel, durante su show en El Salvador
El entorno como red y el disco como espejo
Lo que me gustó de su relato es que no se quedó en el diagnóstico: también describió el acompañamiento que recibe de su entorno cercano como parte central de su proceso. Mencionó a sus amigas de toda la vida, a su equipo de prensa que la acompaña desde hace muchos años y al propio público como los pilares que sostienen su recorrido. A día de hoy sigo con mis amigas de toda la vida, con mi equipo de prensa que me acompaña hace muchos años y con todos ustedes, expresó, y en esa enumeración hay algo que en el valle donde me crié llamábamos galesamente cadw cymdeithas, mantener la compañía: la idea de que nadie se mejora solo y que la red es parte del tratamiento, no un adorno.
Stoessel además vinculó ese proceso personal con la producción de Un mechón de pelo, el álbum que editó en 2024. Según contó, en su momento el material le generó mucha incertidumbre porque exponía aspectos íntimos a los que no estaba acostumbrada. No sé si miedo, pero evidentemente no era algo a lo que yo estuviera acostumbrada a exponer, a decir, explicó sobre la decisión de publicarlo, y a mí eso me resonó fuerte, porque suele pasar que el disco que más nos cuesta mostrar es el que después termina salvándonos: poner afuera lo que llevamos adentro, aunque tiemble la voz.
Un mensaje para quienes la estén pasando mal
Antes de retomar el show, Tini cerró ese momento con un mensaje dirigido a quienes estuvieran transitando una etapa difícil. Les pidió que se dieran una segunda, una tercera, una cuarta oportunidad para volver a empezar, y la frase me dejó pensando en cuántas veces uno mismo se niega ese permiso. También sostuvo que hablar de salud mental todavía es un tabú para muchas personas, pero que es una realidad importante para todos, e insistió con que hay que adentrarse en ese mundo aunque cueste e intentar estar mejor. Son palabras simples, sin adornos, dichas con la seriedad de quien sabe de qué habla porque lo vive.
Si hay alguien del otro lado que me lee y viene arrastrando algo parecido, le digo lo mismo que le diría a un vecino del valle de chico: acérquese, hable, pida ayuda, aunque le tiemble la voz y aunque no le salgan las palabras. Y si pueden, vayan a un show, escuchen una canción galesa o prendan la radio: a veces lo que cura no es el gran discurso, sino alguien que se anima a decir en público lo que uno todavía no se atreve a decir en la mesa de su casa. Yo mientras tanto me quedo pensando en Tini, en su mechón de pelo y en este modo tan de pueblo chico, tan de cadw cymdeithas, de sostenerse entre todos. Hasta la próxima.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

La discusión por la plata del cine: qué se dijo, qué se cuánto hay en juego

Pac-Man se une a Super Monkey Ball: Banana Rumble en un emocionante DLC

Vuelve Naruto, pero no como todos esperaban: el cruce con Ninku que reescribe la herencia del ninja rubio
