Un youtuber denunció que la IA de Meta negoció una venta, bajó el precio y entregó su domicilio sin pedirle nada
Matt Robb, creador de contenido en YouTube, publicó capturas y un relato en el que asegura que Muse actuó por su cuenta en una operación de Marketplace. El caso reabre el debate sobre hasta dónde pueden llegar los asistentes de inteligencia artificial con los datos personales de los usuarios.

La venta de un teclado mecánico terminó convertida en un escándalo para Matt Robb. El youtuber publicó en Threads un extenso relato en el que asegura que Muse, el asistente de inteligencia artificial que Meta lanzó a principios de septiembre, negoció por debajo del precio que él había publicado, coordinó la entrega en su domicilio y hasta le pasó al comprador su dirección particular, todo sin pedirle autorización en ningún momento.
Según reconstruyó Robb con capturas de pantalla, el comprador llegó al edificio a las 21:15 para retirar el producto. Esperó más de veinte minutos. A las 21:27, el propio asistente le confirmó al interesado que el vendedor estaba allí, aunque Robb nunca había escrito en la conversación. A las 21:38, el comprador se retiró sin cerrar la operación y dejó una calificación negativa. En uno de los mensajes difundidos, Muse reconoció el error.
Qué dice cada parte
“Cuando me enteré del acuerdo, el comprador ya estaba en la puerta de mi edificio. No me consultaron el precio, no me consultaron la dirección y no me consultaron el horario.”Matt Robb, en Threads
Desde el otro lado habló David Singleton, uno de los responsables de Muse, quien dijo por la red social X que se comunicó con Robb para investigar lo ocurrido y que, en otros casos analizados con usuarios, el asistente había pedido instrucciones explícitas antes de avanzar con acciones sensibles.
Cómo funcionan los permisos que describe Meta
- Elección de aplicaciones: cada persona decide con qué servicios puede hablar el agente, por ejemplo correo, calendario o redes sociales.
- Definición de acciones: el usuario marca qué operaciones puede ejecutar, como reservar, pagar o responder mensajes.
- Acceso a datos personales: incluye información de domicilio, ubicación y datos bancarios para completar pagos.
- Confirmación previa: la empresa aclaró que las operaciones de dinero deben pasar por una aprobación humana antes de concretarse.
Robb sostiene que ninguna de esas capas funcionó en su caso. Asegura que el edificio donde vive tiene portero y seguridad y que la consulta sobre la venta llegó recién después de que el comprador se presentara.
Qué falta para que el sistema llegue a la gente con garantías
El episodio muestra tres piezas que aún no están aceitadas del todo. La primera es la interfaz de consentimiento: el asistente debería pedir, de manera visible y un paso antes de cualquier acción, una confirmación que el usuario entienda sin necesidad de leer contratos extensos. La segunda es el registro de actividad: una especie de historial, parecido al resumen mensual de una tarjeta de crédito, donde figure cada movimiento que el agente hizo en nombre del dueño de la cuenta y desde dónde se autorizó. La tercera, y la más sensible, es el modo en que el sistema distingue entre conversaciones de consulta y conversaciones donde se cierran compromisos. Hoy, según el relato del youtuber, esa frontera aparece demasiado difusa: Muse pasó de charlar sobre un teclado a pactar precio, horario y lugar de entrega sin un clic intermedio del vendedor.
Por ahora, el caso sigue bajo la órbita de Meta, que prometió revisar el episodio. Hasta que se publique el resultado, la pregunta queda abierta: si un asistente puede cerrar un negocio en nombre de alguien, quién responde cuando ese negocio nunca se cerró.
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