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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Una calle de Málaga, un «Jander» y un documental que reabre el caso Chiquito

El filme «El otro Chiquito», con idea original de Diego San José, repasa la carrera del humorista y vuelve sobre la pelea judicial que enfrentó a su entorno con Florentino Fernández por el personaje Lucas Grijander.

EH
Elena HughesCultura y herencia galesa · · 3 min de lectura
Una calle de Málaga, un «Jander» y un documental que reabre el caso Chiquito

Cuando era chica y visitaba a mis abuelos en el valle, las sobremesas se llenaban de imitaciones. Mi abuelo inflaba los mofletes, torcía el gesto y decía, con una seriedad que nos hacía desternillar, que el humor «se mide en huchas, no en décimas», y se reía él solo de su propio chiste. Aquella escena me enseñó algo que, ya de grande, confirmo cada vez que aparece un personaje popular: que un gesto repetido hasta el hartazgo termina por ser de todos y, a la vez, de nadie. Algo de eso late en «El otro Chiquito», el documental que pone sobre la mesa la discusión más enredada del humor español de los años noventa.

La película parte de una idea original acreditada a Diego San José y articula dos relatos que, en principio, van por carriles distintos. Por un lado, el ascenso de Chiquito de la Calzada, un malagueño que, ya con la barba blanca, conquistó la tele con un vocabulario imposible y una forma de moverse que parecía salida de otro planeta (en galés, decimos «hiraeth», esa nostalgia por un lugar que a veces ni siquiera existe, y algo de eso transmite el personaje cuando uno lo recuerda). Por el otro, la historia de Lucas Grijander, un personaje que Florentino Fernández, conocido como Flo, construyó en el programa «Esta noche cruzamos el Mississippi» y que tomó como base los gestos, los giros verbales y la cadencia del propio Chiquito.

El conflicto detrás del «Jander»

El documental reconstruye cómo Lucas Grijander dejó la pantalla para saltar a los escenarios, con giras por España bajo el rótulo de «Lucas y sus janders», y cómo esa expansión comercial terminó en los tribunales. La pregunta que sobrevuela toda la película es incómoda y a la vez fascinante: dónde termina la imitación homenaje y empieza la apropiación, sobre todo cuando hay merchandising de por medio.

  • Florentino Fernández y Pepe Navarro participan como protagonistas del relato, con sus recuerdos de aquellos años de audiencias millonarias.
  • Manuel Jabois, Ramón García y Juan Y Medio suman mirada periodística y memorias de amistad con el humorista.
  • Celia Villalobos y Mario Conde aparecen entre los testimonios, lo que amplía el ángulo más allá de lo puramente televisivo.
  • La propuesta combina entrevistas con recreaciones, una fórmula que ya probó dar buen resultado en otros retratos de figuras populares.

El primer tramo del filme se entrega a lo que el público ávido de Chiquito quiere ver: de dónde venía aquel hombre, cómo se fue cocinando su personaje, por qué una forma de contar chistes tan extraña terminó haciendo reír a millones. Solo después, cuando el retrato del comediante ya está plantado, la narración entra de lleno en el juicio, y lo hace sin apuro, como quien se sienta a la mesa y empieza por el primer plato. Esa decisión, más pedagógica que espectacular, le da al documental un aire de manual amable para quien no haya seguido el caso y, al mismo tiempo, permite que los fans reescuchen las mismas anécdotas con ojos nuevos.

“La película funciona como un espejo que devuelve, según desde dónde se mire, una sonrisa o una pregunta incisiva sobre los límites del humor.”Lectura de la propuesta

A mí, particularmente, me deja con la sensación de que este tipo de conflictos judiciales son, en el fondo, peleas entre afectos: el cariño de un público que reconoce un gesto, la defensa de quien lo inventó y la convicción de quien lo hizo propio en una época en la que la tele borraba las fronteras entre creación y referencia. Si andás por España o si te cruzás con el documental en una plataforma, te recomiendo que le des una oportunidad. Y si te copa, después charlamos: hace rato que quiero saber qué humorista creés vos que merecería un retrato así de paciente y de minucioso.

EH
Elena HughesCultura y herencia galesa

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