Una película galesa, un director inglés y la maldición de llegar demasiado pronto
Ridley Scott asegura que Legend se filmó veinticinco años antes de que el mundo estuviera listo para recibirla. Cuatro décadas después, el film de Tim Curry y Tom Cruise dejó de ser un fracaso y se convirtió en objeto de culto.

Tengo un recuerdo de la infancia que vuelve cada vez que alguien menciona las películas de hadas y bosques oscuros: en el valle donde crecí, cerca de un río que los vecinos llamaban afon (que significa "río" en galés, esa lengua antigua que todavía se enseña en algunas escuelas del oeste de Gran Bretaña), mi abuelo me contaba historias de criaturas que vivían entre los árboles, mitad ciervo y mitad espíritu, y yo me quedaba dormido imaginando bosques iguales a los que después vi en el cine. Por eso, cuando uno se cruza con una película como Legend, la de Ridley Scott, no puede evitar pensar que ese mundo onírico que el director inglés construyó en 1985 llevaba demasiado tiempo esperándonos.
La historia es conocida pero no está de más repasarla: Scott llegaba de renovar la ciencia ficción con Alien y Blade Runner, dos films que habían cambiado la manera de filmar el futuro, y decidió dar un volantazo hacia el cuento de hadas. La apuesta era Jack, un joven leñador encarnado por un Tom Cruise todavía muy lejos de convertirse en la megaestrella que sería después, que debía enfrentar al Señor de las Tinieblas para salvar a los últimos unicornios y a la princesa de la que estaba enamorado. Delante, como villano, estaba Tim Curry, aquel actor británico capaz de meterse en la piel de cualquier pesadilla con una gracia singular.
Una frase, una teoría y un pasado que se reescribe
“La gente decía que Legend no funcionaba. Pero yo creo que sí. Es hermosa y espectacular. Simplemente la hice 25 años antes de tiempo. Hoy en día, todas estas películas que se promocionan bajo el nombre de El Señor de los Anillos y Harry Potter son como Legend. Hacía tiempo que les había dado la espalda y pensé: maldita sea, debería haberla hecho ahora.”Ridley Scott, en diálogo con The Guardian
La lectura del director es seductora porque ordena el pasado de una manera que a uno, como espectador, le permite reconciliarse con aquella frustración de haber visto una película que parecía fallida. Si Legend se adelantó por un cuarto de siglo, entonces su fracaso comercial en 1985 dejó de ser un veredicto sobre la calidad del film y pasó a ser, simplemente, un problema de calendario. La película costó entre 25 y 30 millones de dólares y apenas recuperó 23,5 millones en salas; números que en la industria no se perdonan, pero que con el tiempo se reinterpretan.
Por qué la idea de Scott no parece descabellada
- El boom de la fantasía épica llegó a partir de El Señor de los Anillos, de Peter Jackson, cuyo primer film se estrenó en 2001 y reventó las taquillas de todo el mundo con la misma combinación de criaturas, bosques y jóvenes héroes que Legend ya había intentado.
- La saga de Harry Potter, que arrancó en 2001 y se extendió hasta 2011, demostró que existía un público masivo, enorme y estable, para historias de magia, aprendizaje y aventuras de gran escala visual.
- La estética de cuento oscuro que Scott eligió para Legend —el bosque como lugar de iniciación, el villano como presencia operística, el héroe como alguien todavía inocente— se volvió, con los años, un lenguaje común del género.
- La actuación de Tim Curry como el Señor de las Tinieblas, en particular, se convirtió en referencia obligada para cualquier amante del cine fantástico, y es citada hasta hoy por directores y diseñadores.
Lo más interesante de todo esto, mirándolo con la distancia que dan los años, es que la película fue encontrando su público a fuerza de tiempo y de cintas de video que circularon de mano en mano. Hoy Legend circula como obra de culto entre los aficionados al género, y cada nueva generación la descubre con la misma sensación de estar ante algo que no se parece a nada. Y uno, que ya peina canas y vio muchas películas en muchas salas, se queda con la idea de que tal vez Scott tenga razón: a veces, una película no fracasa porque sea mala, sino porque el mundo todavía no aprendió a leerla.
Si nunca vieron Legend, les sugiero que se sienten una tarde, bajen las luces y le den una oportunidad. Y si ya la vieron hace años, vuelvan a verla con los ojos de hoy: a lo mejor descubren, como me pasó a mí la última vez, que el bosque de Scott sigue esperando ahí, con sus unicornios y su villano inolvidable, pidiendo una segunda oportunidad.
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