Vengadores: Endgame recupera la corona de la taquilla con una vuelta de rosca inesperada
La versión Encore, que suma escenas inéditas y un final modificado, volvió a superar a Avatar y devuelve a Marvel al primer puesto histórico. Un fenómeno que mezcla marketing, nostalgia y un puente hacia la próxima entrega.

Les confieso que cuando vi por primera vez Vengadores: Endgame en el cine de mi pueblo, en aquella sala que olía a pochoclo caliente y a promesas de infancia, sentí que estaba presenciando algo que iba a quedar en el tiempo. Y vaya si quedó. Porque esta semana la película de Marvel volvió a demostrar que tiene aguante para dar pelea: su reestreno bajo el título Encore superó a Avatar en la recaudación acumulada y recuperó ese trono simbólico que las películas más taquilleras de la historia se disputan desde hace años.
La diferencia, hay que decirlo con todas las letras, es ajustada pero contundente. Endgame acumula más de 2.938 millones de dólares en todo el mundo, mientras que Avatar, la criatura de James Cameron que lleva años instalada en lo más alto, ronda los 2.924 millones. Es decir: hablamos de algo así como catorce millones de dólares de ventaja, que en la escala de Hollywood es una cifra enorme y, al mismo tiempo, lo suficientemente chica como para que cualquier movimiento de reestreno pueda inclinar la balanza. Y eso fue exactamente lo que pasó.
Cameron felicitó con una imagen que fusionó ambos mundos
Lo más llamativo del episodio no fue solo el número, sino la reacción del propio Cameron. El director de Avatar salió a felicitar públicamente a Marvel con un mensaje que incluyó una ilustración donde Iron Man es recibido por una tribu na'vi, como si los personajes de una y otra saga se dieran la mano en un mismo universo. ¡Enhorabuena a Marvel y a la número uno, Vengadores: Endgame: Encore, por llevar a los espectadores a los cines!, escribió el director, con ese tono deportivo y elegante que ya había mostrado en 2019, cuando Endgame le arrebató el primer puesto por primera vez.
Aquel cruce anterior merece un breve repaso, porque ayuda a entender lo que estamos viviendo ahora. En julio de 2019, la película original de Endgame superó a Avatar apenas semanas después de su estreno, y Cameron también salió a celebrar el logro, hasta con un guiño en lengua na'vi. Después, en 2021, el reestreno de Avatar en China le devolvió el liderazgo a la película de Cameron. Es decir, entre estas dos producciones hubo algo así como un partido de ida y vuelta, con cambios de mando incluidos, y la definición se estiró durante años. Ahora, con Encore, la historia se vuelve a escribir.
Qué trae de nuevo la versión Encore
Acá viene lo que a mí, como espectadora curiosa, más me interesa. La versión Encore no es un simple refrito para juntar fans despistados. Incorpora un final modificado y escenas poscréditos inéditas que funcionan como anticipo de Vengadores: Doomsday, cuya fecha de estreno está prevista para el 17 de diciembre de 2026. O sea, Marvel decidió convertir un reestreno en un puente narrativo, algo que no se ve todos los días en la industria. Y lo más interesante es que ese material nuevo fue justamente el anzuelo que movilizó a la gente a volver a las salas, lo que terminó modificando una clasificación histórica. Pocas veces una película consigue alterar el ranking de mayores recaudaciones con escenas que no existían cuando se estrenó originalmente.
Por qué este fenómeno importa más allá de Marvel
Si lo miramos con un poco de distancia, lo que acaba de pasar con Endgame nos dice algo que en la industria se comenta en voz baja pero que tiene consecuencias enormes: una película estrenada en 2019 sigue siendo capaz de movilizar multitudes con el incentivo de contenido original. Eso es lo que los grandes estudios están mirando con atención, porque abre la puerta a un modelo de negocio donde el reestreno no es solo una vuelta cosmética, sino una forma legítima de ampliar una historia y, de paso, mantener viva una franquicia entre una entrega y la siguiente. Habrá que ver si otros estudios se animan a replicar la fórmula o si este queda como un caso aislado.
Mientras tanto, a mí me queda la sensación de que el cine, cuando se lo propone, todavía puede juntar a la familia frente a la pantalla como en aquella tarde de mi infancia en el valle, cuando íbamos al cine del pueblo sin saber que estábamos viendo historia (hanes, que en galés significa justamente eso: historia). Si todavía no vieron la versión Encore, les cuento que es una buena excusa para volver a la sala y dejarse llevar por un final distinto. Los espero en el cine.
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