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Cambiar un empleo formal por trabajo por cuenta propia redujo los ingresos reales en casi 28 por ciento, según un informe privado

Un estudio de C-P Consultora, elaborado sobre microdatos del INDEC entre 2023 y 2025, comparó los ingresos de trabajadores que modificaron su categoría ocupacional y encontró caídas marcadas en las trayectorias que salieron del empleo asalariado formal, mientras el camino inverso mostró mejoras de entre 31 y 34 por ciento.

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Tomás PughEconomía e industria · · 4 min de lectura
Cambiar un empleo formal por trabajo por cuenta propia redujo los ingresos reales en casi 28 por ciento, según un informe privado

Unas cifras resumen el hallazgo central del informe de C-P Consultora que volvió a poner el foco sobre la calidad del empleo en la Argentina reciente: quienes dejaron un puesto asalariado en el sector privado registrado para pasar a trabajar por cuenta propia sufrieron una caída promedio de 27,8 por ciento en sus ingresos reales, mientras que aquellos que desde esa misma categoría migraron hacia un empleo asalariado no registrado perdieron 13,9 por ciento de poder adquisitivo. El retroceso se midió contra el mismo mes del año anterior, en línea con la metodología de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, que aportó los microdatos para el estudio.

El relevamiento siguió durante ocho paneles, entre 2023 y 2025, a personas de entre 18 y 65 años y comparó su ocupación principal con la remuneración mensual percibida en cada período. De ese modo, la consultora pudo aislar el efecto del cambio de categoría ocupacional sobre los ingresos reales, es decir, sobre la capacidad de compra de esas remuneraciones una vez descontada la inflación. La lectura que ofrece el informe es marcadamente técnica: no se trata de un juicio sobre las decisiones individuales de los trabajadores, sino de la descripción estadística de los movimientos entre segmentos del mercado laboral.

El recorrido inverso mostró mejoras de hasta 34,3 por ciento

El trabajo, además, consignó que acceder a un puesto privado registrado desde el cuentapropismo estuvo acompañado por una mejora promedio de 34,3 por ciento en los ingresos reales. Para quienes llegaron al empleo asalariado formal desde un puesto asalariado no registrado, el aumento fue de 31,6 por ciento. Estos guarismos sugieren que la formalización, cuando se concreta, aparece asociada a saltos significativos en la capacidad de compra, en un contexto donde la protección social, los aportes patronales y la negociación colectiva parecen operar como determinantes principales de esa diferencia.

Salidas desde el empleo privado registrado, todas con signo negativo

El cuadro se completa con otras dos transiciones que partieron desde el empleo privado registrado, las tres con resultados adversos para los ingresos reales. Permanecer en la misma categoría estuvo asociado con una mejora promedio de 2 por ciento, un dato que el informe presenta como línea de base. En cambio, el traspaso desde el sector privado formal hacia el sector público arrojó una caída de 5,4 por ciento, y las dos migraciones hacia el trabajo por cuenta propia o hacia el empleo asalariado informal cerraron el triángulo de retrocesos ya mencionados. La consultora no emitió juicios de valor sobre estas trayectorias, pero describió con claridad que el empleo privado registrado funcionó, en el período bajo análisis, como un puerto de llegada más que como un puerto de partida.

Qué significa para el empleo

En términos de política laboral, los números difundidos por C-P Consultora reabren un debate clásico en la Argentina: la distancia entre los ingresos reales según la categoría ocupacional tiende a traducirse, en el mediano plazo, en diferencias de cobertura de salud, de acceso a jubilaciones y de protección frente a la interrupción del vínculo laboral. A esa lectura se suma el aporte de la consultora LCG, que vinculó el reciente aumento de la oferta de trabajo con la necesidad de los hogares de complementar ingresos para cerrar el presupuesto familiar. Para los analistas consultados por las dos firmas, la dinámica descrita no implica un reemplazo mecánico de categorías, sino que muestra cómo los cambios en el mercado de trabajo suelen arrastrar consigo caídas marcadas en la capacidad de compra cuando se alejan del segmento registrado, y mejoras de entre 31 y 34 por ciento cuando se acercan.

  • 27,8 por ciento: caída promedio del ingreso real para quienes pasaron de empleo privado registrado a trabajo por cuenta propia.
  • 13,9 por ciento: caída promedio para quienes migraron desde el empleo privado registrado hacia un puesto asalariado no registrado.
  • 34,3 por ciento: suba promedio del ingreso real para los cuentapropistas que accedieron a un empleo asalariado privado registrado.
  • 31,6 por ciento: suba promedio para los asalariados informales que lograron insertarse en el empleo privado formal.
  • 2 por ciento: variación promedio para quienes permanecieron en un puesto asalariado privado registrado.
  • 5,4 por ciento: caída promedio para quienes se trasladaron desde el empleo privado registrado al sector público.
TP
Tomás PughEconomía e industria

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