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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Central se quedó con la Supercopa y dejó a Estudiantes masticando bronca

El Canalla ganó 3-1 en Santiago del Estero, con un penal de Di María tras la intervención del VAR. Herrera fue blanco de los reclamos del Pincha y la premiación terminó con aplausos irónicos contra el árbitro.

LB
Lautaro BianchiDeportes · · 3 min de lectura
Central se quedó con la Supercopa y dejó a Estudiantes masticando bronca

Dicen que en Santiago del Estero siempre sopla el viento. Esta vez lo que sopló fue el silbato de Darío Herrera, y el aire se llenó de reclamos. Rosario Central le ganó 3-1 a Estudiantes en la final de la Supercopa Internacional, en el Madre de Ciudades, y se llevó un título que se cocinó a fuego fuerte, con mucho VAR, mucho banco pateado y una premiación que fue un show aparte.

El partido se rompió por la jugada que todos siguen discutiendo. En la entrada del área, González Pirez se lezó con Copetti, el línea no dijo nada y Herrera fue a mirar la pantalla. Del otro lado del alambrado, en la platea, Juan Sebastián Verón ya preparaba las manos para el aplauso irónico que se volvió marca registrada de la noche.

El penal que abrió la herida

Lo que pasó fue así: contacto, Hernández tocando la pelota con la mano, perdón, contacto entre González Pirez y Copetti dentro del área. Herrera cobró penal después de la intervención del VAR. Ángel Di María tomó la responsabilidad y la mandó a guardar. Fideo no falla en las grandes, ya lo sabemos, pero esta vez la discusión pasó por otro lado. ¿Fue o no fue? Para Estudiantes, no fue. Para el árbitro, sí. Y así se cocinó el resto de la noche.

El Pincha tenía dos reclamos más en el freezer. Una infracción de Elías Verón contra Adolfo Gaich, que pedía segunda amarilla y expulsión. Y una mano de Ignacio Ovando dentro del área que nunca existió para Herrera. Increíble que Herrera no haya visto una mano tan clara, pero bueno, así es el fútbol argentino, amigos. El poco margen que dejó el árbitro se lo comieron los jugadores de Estudiantes, que se fueron al entretiempo masticando códigos. Y no conformes con eso, descargaron su bronca con Herrera en cada decisión. Al final, la gente de Estudiantes terminó aplaudiendo irónicamente a Herrera en la premiación, un detalle que pinta de cuerpo entero el clima que se vivió en Santiago del Estero. Plata pura, viejo.

El final caliente y la premiación con ruido

El partido terminó y empezó lo que nadie quería ver. Empujones entre los jugadores en la cancha, más empujones en el túnel camino a los vestuarios, y un Verón padre que tuvo que ser separado mientras le gritaba de todo al juez. Cuando Claudio Tapia entregó las medallas a la terna arbitral, los jugadores del Pincha, de espaldas, de costado, con cara larga, rompieron a aplaudir con ironía. Toda una declaración de principios. Eso sí, después Verón bajó la espuma, felicitó a Central por el título y se comió su propio sapo.

Central, con el Fideo inspirado y el oportunismo de siempre, terminó festejando. Estudiantes se quedó con la espina del arbitraje, con un gol de Cetré que les dio el título de la Tabla Anual, y con la bronca del recibimiento de espaldas en los play-offs. Algunas heridas no se cierran con un apretón de manos.

La que viene: Rosario Central tendrá que defender el trofeo en la próxima Supercopa, mientras Estudiantes busca sacarse la espina en el torneo local. Y Herrera, pobre, seguirá escuchando aplausos por un buen rato.

LB
Lautaro BianchiDeportes

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