Ensalada de huevo sin papa: cremosa, con mostaza y lista para cualquier sándwich
Una versión fría, simple y rendidora para rellenar pan o acompañar tostadas, con mayonesa, mostaza y el toque ácido de los pepinillos.

La vi por primera vez servida sobre una tostada en un mostrador de Buenos Aires y me llamó la atención lo simple del armado: el huevo como protagonista absoluto, sin papa que le compitiera. Esa misma idea, la de poner al huevo en el centro del plato, es la que sostiene esta receta que llega para quedarse en la mesa de cualquier día de la semana.
La preparación es de las que no fallan. Lleva apenas diez minutos de cocción para los huevos y un reposo de quince en la heladera antes de salir a la mesa. El resto es mezclar, picar y aceitar con criterio, siempre con la idea de que el resultado sea cremoso, fresco y fácil de untar.
Una receta con tradición en Estados Unidos
En Estados Unidos es habitual encontrar esta ensalada dentro de sándwiches o como guarnición en mesas familiares. Frente a la ensaladilla rusa o a la española, la diferencia pasa por el protagonismo del huevo y por la ausencia de papa. La crema de la salsa también cambia: en esta versión entran mostaza y vinagre, además de la mayonesa, lo que le da un punto más ácido y aromático.
Cómo se arma, paso a paso
- Cocinar los huevos durante diez minutos, enfriarlos, pelarlos y separar las claras de las yemas.
- Pisar las yemas y mezclarlas con la mayonesa, la mostaza y el vinagre hasta obtener una salsa cremosa.
- Picar finos la cebolla morada y los pepinillos, y cortar las claras en trozos chicos.
- Unir las claras con la cebolla y los pepinillos, sumar la salsa y terminar con el cebollino picado.
- Condimentar a gusto y llevar a la heladera por quince minutos antes de servir.
La cocina, acá, termina siendo un acto de memoria y de repetición honesta: separar bien, picar parejo, dejar descansar. Quince minutos en la heladera alcanzan para que la salsa se integre con el resto y los sabores se acomoden. Después, solo queda decidir el vehículo.
Cómo servirla y con qué acompañarla
El pan es la puerta de entrada clásica: tostado, en sándwich, en pebete o en una tabla para que cada comensal arme el suyo. Las hojas verdes funcionan como base fresca y liviana, y dan un contraste de textura que va muy bien con la cremosidad del huevo. A un costado de la mesa pueden ir aceitunas condimentadas o una ensalada de pimientos, opciones que no se mezclan con la preparación sino que la acompañan y la completan.
Lo que más me gusta de esta receta es que deja margen para ajustar. Si se quiere un sabor más intenso, se suma más mostaza; si se busca más acidez, se estira el vinagre. Para mí, lo que termina haciendo la diferencia es el reposo en la heladera: ese rato en frío le da a la ensalada de huevo la textura definitiva, la que la vuelve realmente útil en la cocina de todos los días.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo


Mermelada casera de moras: cómo colar las semillas y lograr la textura justa en 30 minutos

Nieve en Villa Pehuenia: hay fecha de apertura en el Batea Mahuida, destino ideal para el turismo en vacaciones de invierno
