La “loca del hacha” vuelve a sacudir la pantalla y se instala en la cima de Netflix con cifras que invitan a la comparación
La nueva entrega de la antología “Monstruo” se centra en el caso Lizzie Borden, con Ella Beatty como protagonista. Debutó primera en 60 países, aunque quedó por debajo de las otras temporadas en visualizaciones y en la recepción crítica.

Tengo que confesarles que la primera vez que escuché nombrar a Lizzie Borden fue de chico, en el valle, cuando mi abuela me contaba historias de mujeres que habían quedado marcadas por un solo hecho, como si el resto de su vida se hubiera borrado detrás de un titular de diario. Por eso, cuando vi que Netflix le dedicaba una serie completa, sentí esa mezcla de curiosidad y respeto que todavía me sigue moviendo cada vez que una historia real vuelve a la pantalla. La nueva entrega de la antología “Monstruo”, creada por Ryan Murphy e Ian Brennan, se llama “Monstruo: La historia de Lizzie Borden” y ya está entre las conversaciones de sobremesa de quienes seguimos estas producciones capítulo a capítulo.
La protagonista es Ella Beatty, que se pone en la piel de Lizzie, la única sospechosa del asesinato de su padre y de su madrastra en un caso criminal que se convirtió en referencia del género (gwyllt, es decir, “salvaje” en galés, como eran catalogadas las acusadas de hechos aberrantes en los antiguos relatos). La miniserie tiene ocho episodios y se inscribe en una franquicia que ya había explorado los casos de Jeffrey Dahmer, los hermanos Lyle y Erik Menéndez y Ed Gein, todos vinculados a crímenes reales que conmovieron a la opinión pública.
Un debut arrollador en países, pero más bajo en números
Según los datos difundidos por Netflix, la serie debutó con 12,1 millones de visualizaciones y se ubicó primera en la plataforma en 60 países, lo que da una idea del alcance global que tuvo desde su estreno. Ahora bien, cuando uno mira la historia de la propia antología, el panorama cambia de matiz: la entrega sobre Jeffrey Dahmer había arrancado con 22 millones de visualizaciones; la de los Menéndez registró 12,3 millones en su debut de 2024; y la dedicada a Ed Gein obtuvo 12,2 millones. Así, la de Borden se convirtió en la entrega con la cifra de estreno más baja de las cuatro, aunque la diferencia con las dos últimas es bastante acotada.
Ese contraste entre países líderes y visualizaciones más bajas no es contradictorio: muestra que la serie llegó a muchos mercados al mismo tiempo, pero con una audiencia promedio por país algo menor que en las temporadas previas. Es un detalle que ayuda a entender cómo se miden hoy los fenómenos globales en las plataformas.
La mirada crítica y la pregunta de siempre
- En Rotten Tomatoes, la miniserie reúne un 42% de valoraciones positivas, lo que la ubica como la segunda entrega con menor recepción crítica de la antología.
- La cifra de visualizaciones (12,1 millones) refleja el consumo de audiencia, mientras que el porcentaje de la crítica mide otro aspecto: la calidad percibida por la prensa especializada.
- Los dos indicadores sirven para dimensionar el fenómeno: la serie convoca multitudes en su estreno, pero no logra el mismo consenso favorable que las entregas anteriores.
Como lectora y espectadora, siempre me queda dando vueltas la misma pregunta: cuando se elige una serie basada en hechos reales, qué pesa más, ¿la cantidad de público que arrastra en su debut o el veredicto de la crítica? Les dejo esa inquietud para que la charlemos, porque me parece que define mucho de lo que vemos y de cómo lo valoramos. Y si todavía no se animaron, la invitación de siempre está hecha: Dense una vuelta por la serie, comparen con las otras entregas de “Monstruo” y me cuentan qué les pareció. Quedo esperando sus lecturas, como cada vez que una historia así vuelve a nuestras pantallas.
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