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La mora de los hogares argentinos trepó al 17,5 por ciento y la deuda promedio acumula un salto real del 60 por ciento en doce meses

Casi cinco millones de personas registran alguna irregularidad en sus créditos, según el Mapa de la Deuda elaborado con datos del Banco Central. La tasa de mora familiar se quintuplicó desde fines de 2024 y los distritos más afectados se concentran en el Gran Buenos Aires, con casos en los que más de tres de cada diez personas tienen deudas impagas.

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Tomás PughEconomía e industria · · 4 min de lectura
La mora de los hogares argentinos trepó al 17,5 por ciento y la deuda promedio acumula un salto real del 60 por ciento en doce meses

El nivel de endeudamiento de las familias argentinas continúa en una escalada sostenida desde principios de 2025, de acuerdo con el Mapa de la Deuda elaborado a partir de información de la Central de Deudores del Banco Central. El indicador de mora familiar alcanzó el 17,5 por ciento en junio de 2026, frente al 12,6 por ciento de diciembre del año pasado y al 3,6 por ciento que marcaba a fines de 2024. En poco más de un año y medio, la proporción de hogares con créditos en situación irregular se multiplicó casi cinco veces, un salto de magnitud poco frecuente en la serie estadística.

El universo alcanzado por esa fotografía también resulta significativo, ya que casi cinco millones de personas registran alguna irregularidad en sus deudas. El monto promedio que cada una adeuda, por su parte, se incrementó alrededor de un 60 por ciento en términos reales durante los últimos doce meses, lo que implica que no solamente hay más deudores sino que cada uno enfrenta un pasivo mayor en comparación con junio del año anterior.

El sistema financiero, una ventana diferente del mismo problema

El informe sobre entidades financieras que publica el Banco Central para el mismo mes de junio muestra una fotografía paralela, aunque con números distintos. La mora de las financiaciones otorgadas a familias dentro del sistema financiero se ubicó en 12,8 por ciento, con una baja de 0,1 punto porcentual respecto de mayo. Esa trayectoria, sin embargo, esconde movimientos opuestos por línea de crédito, ya que el ratio de irregularidad subió dentro de los préstamos personales y prendarios, en tanto retrocedió en el segmento de tarjetas de crédito durante el mismo período.

La distancia entre el 12,8 por ciento que reporta el sistema bancario y el 17,5 por ciento del Mapa de la Deuda no responde a una contradicción metodológica. El primero contabiliza exclusivamente las financiaciones otorgadas por entidades financieras reguladas, mientras que el segundo incorpora un abanico más amplio de compromisos familiares. Ninguno de los dos indicadores reemplaza al otro; simplemente no son comparables de manera directa y, en conjunto, ofrecen una lectura más completa del fenómeno.

Radiografía geográfica del endeudamiento

La distribución territorial de la mora revela un patrón marcado por la periferia bonaerense. Los municipios con mayor proporción de deudores en situación irregular se concentran en el Gran Buenos Aires, entre los que aparecen Presidente Perón, Florencio Varela, José C. Paz, San Vicente, Malvinas Argentinas, Moreno, Ezeiza, Marcos Paz, Merlo y Ensenada. En buena parte de esos distritos, más de tres de cada diez personas mantienen deudas impagas, un umbral que quintuplica con holgura la media nacional y que da cuenta de la profundidad del fenómeno en los cordones más populares del conurbano.

La solvencia del sistema, todavía con respaldo

Desde el ángulo de la salud del sistema financiero en su conjunto, las previsiones constituidas por las entidades cubren el 86,6 por ciento de la cartera irregular. Al sumar previsiones y capital regulatorio, los créditos en situación irregular netos quedan sensiblemente morigerados, lo que permite a las entidades mantener una posición patrimonial suficiente frente al incremento de la mora. Esa espalda contable constituye, por el momento, el principal amortiguador entre el deterioro de los hogares y la estabilidad macro de las entidades.

Qué significa para el empleo

El deterioro simultáneo de la mora y del monto promedio adeudado configura un cuadro de fragilidad creciente en los hogares, con consecuencias directas sobre el mercado laboral. Cuando una porción significativa de la población ocupada queda atrapada en cuotas que no puede pagar, la presión por aceitar ingresos adicionales se traduce en una mayor oferta de horas extras, en la búsqueda de segundos empleos informales y en un recambio más fluido entre puestos de menor calificación. En el extremo, ese mismo cuadro suele anticipar un aumento de la morosidad en los préstamos de nómina, un canal de financiamiento asociado al empleo registrado. En los municipios del Gran Buenos Aires donde la mora supera el 30 por ciento, la economía subterránea tiende a expandirse como mecanismo de subsistencia, mientras que el consumo formal, que sostiene buena parte del empleo asalariado en comercio y servicios, se contrae. En resumen, el salto del 17,5 por ciento en la mora familiar no solamente describe un problema de deuda: describe un cambio en la calidad del empleo, con más informalidad y mayor rotación en los sectores que dependen del crédito al consumo.

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Tomás PughEconomía e industria

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