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Lunes, 19 de octubre de 2026
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San Antonio de Areco, más allá del gaucho: la nueva vida de los talleres de autor

Plateros, joyeros y diseñadores textiles reconfiguran la identidad del pueblo con oficios que viajan entre generaciones y continentes, mientras el circuito suma una galería a cielo abierto y opciones de alojamiento y transporte para escapadas de fin de semana.

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Camila ÑancucheoAmbiente y fauna marina · · 4 min de lectura
San Antonio de Areco, más allá del gaucho: la nueva vida de los talleres de autor

Desde la ruta 8, cuando el colectivo deja atrás el ruido de la ciudad y empieza a ver el verde abierto de la pampa, San Antonio de Areco aparece como un pueblo que todavía se piensa a sí mismo en clave gauchesca. Son 114 kilómetros, un poco más de dos horas en micro, y sin embargo la postal se rompe rápido. En las calles empedradas, entre pulperías y la silueta inevitable del parque que Ricardo Güiraldes volvió literatura en Don Segundo Sombra, hay talleres donde la plata se lima a fuego lento, mostradores con boinas pintadas a mano y vidrieras donde cuelgan piezas que llevan semanas de trabajo. Lo que durante décadas fue patrimonio de unas cuantas familias plateras se abrió: hoy conviven oficios transmitidos de padres a hijos con diseñadores que llegaron desde otros países y eligieron quedarse al pueblo.

Cuatro décadas en el mismo taller

Juan Patricio Draghi lleva más de cuarenta años en el oficio, pero la historia del taller es anterior. Su padre abrió una joyería en el pueblo en los años cincuenta y con el tiempo fue sumando la platería a través de distintos aprendizajes. Juan Patricio se subió al banco a los doce años y hoy uno de sus hijos trabaja en el mismo lugar. Para él, la diferencia entre lo que sale de su mesa y lo que llega en cajas desde el otro lado del mundo no es solo una cuestión de precio. Es una cuestión de tiempo, de manos y de firma propia. Lo que en una fábrica sale en minutos, acá demanda días, y eso, dice, es lo que vale.

“En el mercado uno puede encontrarse con un producto similar al que uno hace. Para un comprador no experimentado puede resultar lo mismo un producto fabricado en India o China, que saca 30 por minuto de una cinta transportadora, y otro que a mí me lleva una semana de trabajo. Uno quiere tener una identidad a través del producto acabado, que tenga tu impronta.”Juan Patricio Draghi, joyero y platero

Volver con una mirada propia

A pocas cuadras, en el taller que comparte con su padre, María Belén Draghi trabaja joyería de autor después de años formándose en India, Ecuador y otros destinos. Hija del platero y maestro soguero Raúl Draghi, volvió al pueblo con una especialización en piedras y esmaltes y con la decisión de hacer piezas que lleven su propia firma. Lo que cuenta no es una defensa del oficio en abstracto: es una defensa de lo que se ve mal a simple vista, de la pequeña marca que deja una mano cuando trabaja un metal, de ese margen de que las máquinas todavía no aprendieron a copiar y que, para ella, va a ser lo que la gente busque por esa razón.

  • Plateros y joyeros de autor con décadas de oficio, varios con hijos que siguen en el banco de trabajo.
  • Diseñadores llegados de afuera que se radicaron en el pueblo y montaron su propio taller-showroom.
  • Una galería de arte a cielo abierto que se incorporó al circuito cultural de Areco.
  • Pasajes en bus desde Buenos Aires a partir de 14.000 pesos.
  • Alojamiento en hotel cuatro estrellas desde 229.000 pesos la noche.

La tela también cuenta una historia

Mica Suide llegó a Areco en 2021 y desde entonces trabaja estampado textil bajo la marca Agave. Con antecedentes en Japón y una fascinación por las prendas gauchescas que descubrió durante las fiestas de la Tradición, fue sumando boinas, pantalones gauchescos y alpargatas a una línea que se elabora principalmente con algodón y lino. Para ella, lo que está en juego es parecido a lo que plantea la platería: en un mercado saturado de series, las prendas pintadas a mano, con su detalle y hasta con su mancha, van a ser las que se distingan y las que la gente quiera volver a usar. La reflexión, en el fondo, es la misma que se escucha en los talleres de plata: en un mundo que produce de todo a velocidad, lo hecho a mano vuelve a tener un precio.

Qué puede hacer el lector

Antes de viajar, conviene chequear en las redes de cada taller si atienden con turno, porque muchos funcionan también como showroom y no siempre tienen la puerta abierta. Para llegar sin auto, los servicios de bus desde Retiro salen desde 14.000 pesos y el viaje ronda las dos horas; quienes prefieran quedarse a dormir encuentran opciones desde 229.000 pesos la noche en hoteles cuatro estrellas del pueblo. La recomendación, si se va, es caminarlo sin apuro, preguntar por el oficio, y llevarse una pieza que alguien pueda contar de dónde salió.

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Camila ÑancucheoAmbiente y fauna marina

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