Siete platos para salvar la semana: de la pasta sin amasar al guiso francés más rendidor
Un recorrido por las recetas que van de la fugazetta nocturna a un postre de chocolate sin gluten, con todas las claves para resolver cada comida sin complicarse y sin gastar de más.

Les cuento que esta semana el menú se presenta como una especie de salvavidas gastronómico: hay propuestas que van de lo más simple a lo más elaborado, todas con ingredientes frescos o de despensa, y todas dispuestas a admitir variaciones según lo que haya en la heladera. La selección incluye una pasta italiana de espinaca y ricota que ni siquiera requiere amasar, una fugazetta con mozzarella y cebolla para resolver la cena en un santiamén, un guiso francés de carne al vino tinto en su versión más accesible y un postre de chocolate que, además de rico, es apto para celíacos. Algo para cada momento, sin vueltas.
Los malfattis: la pasta que se hace sola
De todos los platos del menú, los malfattis de espinaca y ricota son los más convocantes. El nombre, en italiano, quiere decir mal hechos, porque se forman de manera irregular con cuchara o directamente con las manos, sin molde ni técnica depurada. La mezcla lleva espinaca, ricota, harina, huevo y queso rallado, y después se pueden hervir directo en la salsa o cocinarlos en agua y gratinarlos al horno con queso bien abundante por encima. La espinaca aporta vitaminas y minerales; la ricota y el queso suman proteínas y calcio. Es, como quien dice, un plato que alimenta y reconforta sin pedir demasiado a cambio.
Para aligerar la mesa y aprovechar la olla
Si lo que buscan es algo más liviano, la ensalada tibia de espárragos es una joyita: combina la yema cremosa, el crujiente del rabanito y la panceta, y el sabor particular del espárrago. Un dato práctico que vale oro: los ingredientes se pueden cocinar con anticipación y saltearse juntos en el último momento. Para los amantes de lo clásico, la milanesa de merluza a la inglesa llega rebozada con una cubierta simple y aireada que forma esa corteza dorada que tanto gusta al freírla, con el interior bien jugoso y el acompañamiento de siempre: papas fritas y salsa tártara. Y si sobra algo en la heladera, el guiso de fideos es la mejor salida: un trozo de carne, zapallo, papa, zanahoria o cebollita se combinan en la olla, y como todo guiso, mejora al día siguiente.
La fugazetta nocturna y el francés de bolsillo
Para la cena familiar, la fugazetta es un golazo: mucha mozzarella, cebolla abundante y la tranquilidad de que la base se puede preparar con anticipación y guardar en el freezer hasta el momento de llevarla al horno. Ahora bien, el plato que más me sorprendió de toda la selección es el boeuf bourguignon económico: adapta el clásico francés de carne al vino tinto usando cortes más accesibles, los champiñones son opcionales en esta versión y la clave pasa por la cocción lenta, que ablanda la carne y concentra la salsa hasta lograr ese punto que enamora. La carne queda tan tierna que se desmembra con la cuchara, y la salsa tiene una profundidad que justifica toda la espera.
El cierre dulce y un consejo final
Para terminar, la marquise de chocolate sin TACC reemplaza la harina de trigo por harina de almendras, y el resultado es un postre de textura aterciopelada y sabor intenso, sin que el cambio de ingrediente modifique el perfil del chocolate. Una delicia que cierra cualquier comida con dignidad. Mi recomendación de siempre: después de cualquiera de estos platos, dense el gusto de pasar por una buena pizzería de barrio o por un bodegón con mostrador a la vista, donde la comida se sirve como en casa. A veces, el mejor final para una semana de cocina bien resuelta es dejarse tentar por lo que sirven otros, con el plato limpio y la satisfacción de haber comido como se debe.
- Malfattis de espinaca y ricota: se arman a ojo, sin amasar, y se gratinan con queso.
- Ensalada tibia de espárragos: se puede tener todo listo y resolver en el último momento.
- Milanesa de merluza a la inglesa: rebozado aireado y dorada, con papas y tártara.
- Fugazetta familiar: base al freezer, mozzarella y cebolla, directo al horno.
- Guiso de fideos: la salida perfecta para aprovechar lo que queda en la heladera.
- Boeuf bourguignon económico: cortes accesibles, cocción lenta y salsa profunda.
- Marquise de chocolate sin TACC: harina de almendras en lugar de trigo, textura irresistible.
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